domingo, 4 de diciembre de 2016

Elena Poniatowska Amor, peridista, escritora, activista, princesa (polaca - mexicana)

Aunque tenga apellido polaco, los mexicanos la reconocen compatriota, aunque mujer, nacida en los treinta, tiene galardones nacionales e internacionales y con sus 80 y algo tiene una mente clara y activa… Una activista, periodista incansable, pasó del lado de la literatura casi dando un salto mortal y llegó al Premio Cervantes… Elena Poniatowska Amor es un ser particular de quien hay mucho por decir:

Elena Poniatowska, escritora y periodista nació el 19 de mayo de 1932 en París como Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, nieta del último rey de Polonia: Estanislao II Poniatowski.

Con la Segunda Guerra Mundial su familia emigrará de Francia a México donde ella creció, también estudió en los Estados Unidos.
Su primer libro, aparecido en 1961 y titulado “Palabras cruzadas”, fue una recopilación de algunas de sus excelentes entrevistas. Luego publicaría “Lilus Kikus”, de ficción.

La fama le llega con “Hasta no verte, Jesús mío” y “La noche de Tlatelolco” con los que ganaría sus primeros premios literarios. Algunos de sus galardones: Premio Mazatlán de Literatura, el Premio Nacional de Periodismo de México, el Premio Alfaguara de Novela, el Premio Rómulo Gallegos, el Premio Cuatlicue y el Premio Biblioteca Breve. Fue homenajeada en 2010 con la creación de un premio literario con su nombre.

Algunos títulos de la Poniatowska que, además de escritora es activista y defensora de varias causas, son: “La piel del cielo”, “El tren pasa primero”, “Las soldaderas”, “Leonora”, “Paseo de la reforma”, “Las siete cabritas”, “Fuerte es el silencio” y “Querido Diego, te abraza Quiela”

                              Mónica Ivulich D.R.2016Fr

Vean algo de sus escritos:

LA IDENTIDAD

(cuento)

Elena Poniatowska (Francia-México, 1932)

Yo venía cansado. Mis botas estaban cubiertas de lodo y las arrastraba como si fueran féretros. La mochila se me encajaba en la espalda, pesada. Había caminado mucho, tanto que lo hacía como un animal que se defiende. Pasó un campesino en su carreta y se detuvo. Me dijo que subiera. Con trabajo me senté a su lado. Calaba frío. Tenía la boca seca, agrietada en la comisura de los labios; la saliva se me había hecho pastosa. Las ruedas se hundían en la tierra dando vuelta lentamente. Pensé que debía hacer el esfuerzo de girar como las ruedas y empecé a balbucear unas cuantas palabras. Pocas. Él contestaba por no dejar y seguimos con una gran paciencia, con la misma paciencia de la mula que nos jalaba por los derrumbaderos, con la paciencia del mismo camino, seco y vencido, polvoroso y viejo, hilvanando palabras cerradas como semillas, mientras el aire se enrarecía porque íbamos de subida –casi siempre se va de subida-, hablamos, no sé, del hambre, de la sed, de la montaña, del tiempo, sin mirarnos siquiera. Y de pronto, en medio de la tosquedad de nuestras ropas sucias, malolientes, el uno junto al otro, algo nos atravesó blanco y dulce, una tregua transparente. Y nos comunicamos cosas inesperadas, cosas sencillas, como cuando aparece a lo largo de una jornada gris un espacio tierno y verde, como cuando se llega a un claro en el bosque. Yo era forastero y sólo pronuncié unas cuantas palabras que saqué de mi mochila, pero eran como las suyas y nada más las cambiamos unas por otras. Él se entusiasmó, me miraba a los ojos, y bruscamente los árboles rompieron el silencio. “Sabe, pronto saldrá el agua de las hendiduras”. “No es malo vivir en la altura. Lo malo es bajar al pueblo a echarse un trago porque luego allá andan las viejas calientes. Después es más difícil volver a remontarse, no más acordándose de ellas”… Dijimos que se iba a quitar el frío, que allá lejos estaban los nubarrones empujándolo y que la cosecha podía ser buena. Caían nuestras palabras como gruesos terrones, como varas resecas, pero nos entendíamos.

Llegamos al pueblo donde estaba el único mesón. Cuando bajé de la carreta empezó a buscarse en todos los bolsillos, a vaciarlos, a voltearlos al revés, inquieto, ansioso, reteniéndome con los ojos: “¿Qué le regalaré? ¿qué le regalo? Le quiero hacer un regalo…” Buscaba a su alrededor, esperanzado, mirando el cielo, mirando el campo. Hurgoneó de nuevo en su vestido de miseria, en su pantalón tieso, jaspeado de mugre, en su saco usado, amoldado ya a su cuerpo, para encontrar el regalo. Miró hacia arriba, con una mirada circular que quería abarcar el universo entero. El mundo permanecía remoto, lejano, indiferente. Y de pronto todas las arrugas de su rostro ennegrecido, todos esos surcos escarbados de sol a sol, me sonrieron. Todos los gallos del mundo habían pisoteado su cara, llenándola de patas. Extrajo avergonzado un papelito de no sé dónde, se sentó nuevamente en la carreta y apoyando su gruesa mano sobre las rodillas tartamudeó:
-Ya sé, le voy a regalar mi nombre.
                                           
                                                   (De noche vienes (1979), México D.F., Ediciones Era)


Memorial de Tlatelolco

(Rosario Castellanos)

La oscuridad engendra la violencia
y la violencia pide oscuridad
para cuajar el crimen.
Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche
Para que nadie viera la mano que empuñaba
El arma, sino sólo su efecto de relámpago.

¿Y a esa luz, breve y lívida, quién? ¿Quién es el que mata?
¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?
¿Los que huyen sin zapatos?
¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?
¿Los que se pudren en el hospital?
¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?

¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguiente, nadie.
La plaza amaneció barrida; los periódicos
dieron como noticia principal
el estado del tiempo.
Y en la televisión, en el radio, en el cine
no hubo ningún cambio de programa,
ningún anuncio intercalado ni un
minuto de silencio en el banquete.
(Pues prosiguió el banquete.)

No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa,
a la Devoradora de Excrementos.

No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.
Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.

Recuerdo, recordamos.
Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordamos
hasta que la justicia se siente entre nosotros.
Con María Felix


Tlatelolco 68

(Jaime Sabines)

1
Nadie sabe el número exacto de los muertos,
ni siquiera los asesinos,
ni siquiera el criminal.
(Ciertamente, ya llegó la historia
este hombre pequeño por todas partes,
incapaz de todo menos del rencor.)

Tlatelolco será mencionado en los años que vienen
como hoy hablamos de Río Blanco y Cananea,
pero esto fue peor;
aquí han matado al pueblo:
no eran obreros parapetados en la huelga,
eran mujeres y niños, estudiantes,
jovencitos de quince años,
una muchacha que iba al cine,
una criatura en el vientre de su madre,
todos barridos, certeramente acribillados
por la metralla del Orden y la Justicia Social.

A los tres días, el ejército era la víctima de los
desalmados,
y el pueblo se aprestaba jubiloso
a celebrar las Olimpiadas, que darían gloria a México.
con J. Cortázar


2
El crimen está allí,
cubierto de hojas de periódicos;
con televisores, con radios, con banderas olímpicas.

El aire denso, inmóvil,
el terror, la ignominia.

Alrededor las voces, el tránsito, la vida.
Y el crimen estaba allí.

3
Habría que lavar no sólo el piso: la memoria.
Habría que quitarles los ojos a los que vimos,
asesinar también a los deudos,
que nadie llore, que no haya más testigos.
Pero la sangre echa raíces
y crece como un árbol en el tiempo.
La sangre en el cemento, en las paredes,
en una enredadera: nos salpica,
nos moja de vergüenza, de vergüenza, de vergüenza.

Las bocas de los muertos nos escupen
una perpetua sangre quieta.

4
Confiaremos en la mala memoria de la gente,
ordenaremos los restos,
perdonaremos a los sobrevivientes,
daremos libertad a los encarcelados,
seremos generosos, magnánimos y prudentes.

Nos han metido las ideas exóticas como una lavativa,
pero instauramos la paz,
consolidamos las instituciones;
los comerciantes están con nosotros,
los banqueros, los políticos auténticamente mexicanos,
los colegios particulares,
las personas respetables.

Hemos destruido la conjura,
aumentamos nuestro poder:
ya no nos caeremos de la cama
porque tendremos dulces sueños.

Tenemos secretarios de Estado capaces
de transformar la mierda en escencias aromáticas,
diputados y senadores alquimistas,
líderes inefables, chulísimos,
un tropel de putos espirituales
enarbolando nuestra bandera gallardamente.

Aquí no ha pasado nada.
Comienza nuestro reino.



5
En las planchas de la Delegación están los cadáveres.
Semidesnudos, fríos, agujerados,
algunos con el rostro de un muerto.
Afuera, la gente se amontona, se impacienta,
Espera no encontrar el suyo:
“Vaya usted a buscar a otra parte.”


6
La juventud es el tema
dentro de la Revolución.
El Gobierno apadrina a los héroes.
El peso mexicano está firme
y el desarrollo del país es ascendente.
Siguen las tiras cómicas y los bandidos en la televisión.
Hemos demostrado al mundo que somos capaces,
respetuosos, hospitalarios, sensibles
(¡Que Olimpiada maravillosa!),
y ahora vamos a seguir con el “Metro”
porque el progreso no puede detenerse.

Las mujeres, de rosa,
los hombres, de azul cielo,
desfilan los mexicanos en la unidad gloriosa
que construye la patria de nuestros sueños.



jueves, 10 de noviembre de 2016

“El Canario y la Máquina de Coser” de Isabel Salas

EL RUIDO DEL AGUA

El ruidito del agua del río te obliga a parar. Te hace dejar de
correr por unos momentos y te pones a mirar como corre él.
Ese ruido que corre lleno de agua.
Esa agua que corre llena de ruidos.
Un ruido de aguas milenarias que han visto de todo, desde
lenguas de dinosaurios hasta los cascos de los caballos de los
hunos, han visto miles de niños nadando y han mirado a los
ojos de los vikingos y de los mamuts.
Son todos los ruidos de risas, mugidos, juegos y muerte que
escucho cuando escucho el jaleo del agua del río.
Por eso me paro y lo miro.
Lo miro y lo escucho.
Porque un día me llevará a mí también, mis ruidos se irán
con los otros y la canción del río tendrá una parte mía que
alguien escuchará mirando el agua cuando yo ya no esté.
Me paro para que me mire bien y me coja el tono.
Me aprenda,
me entienda
y un día...
me cante.
                           de Isabel Salas

    Después de haber leído “El Canario y la Máquina de Coser” de Isabel Salas uno tiene la sensación de haber pasado revista a la vida propia, a las experiencias y sus sabores, olores, sentimientos que dejan cada una.
Isabel escribe y se desnuda, se cuenta a sí misma o tal vez a su amiga íntima o a un escucha secreto… como sea. Su libro es una joyita que repasa los temas del día a día, de las mujeres, de la guerra, del amor para siempre y del amor para ahora nomas…

La estrategia de insertar poemas dulces después de un amarguísimo relato, nos deja respirar y sudar la angustia antes de pasar a otro tema intenso y tremendo.

También aborda temas como: familia, la muerte, la mujer en las relaciones presentes y las pasadas, algunas nocivas que dejaron lugar a otras mejores, como en:


TE HICE CASO
Tanto me dijiste que debía cambiar,
que al final cambié
y ya no te quiero.
He cambiado mi amor por ti
por otro amor más bonito.
Un amor menos crítico,
mucho menos cruel.
Sin problemas en la vista.
Sabe ver mis defectos.
Mis defectos.
Y no todos los defectos
de todas las mujeres
que conoció antes de mí.
Los míos que son míos.
Y algunas virtudes.
Las mías.
Y no la de las mujeres inventadas por ti
... que no existen.
Mujeres de cómic.
De película.
Imaginadas por tu mente débil.
Cuando habla,
habla conmigo...
y cuando me responde,
me responde a mí,
y no a los ecos de las palabras de sus fantasmas.
Cuando se enfada conmigo
es un enfado exclusivo,
hecho para mí.
Artesanal,
hecho a mano.
A medida.
Precioso.
Sabe amar mi cuerpo,
con sus cicatrices de caídas y quemaduras.
Sabe amarlo con sus kilos,
sus cosquillas
y sus dolores de espalda.
Le sabe sacar música.
Y cuando me mira...me mira,
y cuando me habla, me dice
... no cambies.
Vale.
Se hará lo que se pueda.
                                             de Isabel Salas



Isabel tiene variada inspiración y su propia vida se la brinda gracias a una prodigiosa sensibilidad y a su forma de vivir…  Isabel emigró desde España a Brasil y el corazón le dicto la poesía que sigue y que, como inmigrante le agradezco:




LOS UNOS Y LOS DEMÁS
Hay gente que se va.
Se va de su país,
de su relación, de su trabajo.
Y después de un tiempo vuelve a su relación,
a su país, a su trabajo.
Son los amores de ida y vuelta.
Los emigrantes retornados.
Los empleados pródigos.
Alguien mata una cabra
y se hace una fiesta para celebrar ese regreso,
inesperado e improbable
que en realidad era inevitable,
porque el dueño de los pies
no sabía caminar hacia otro lado.
Hay otra gente que no sabe volver.
Se obligan así a permanecer en el nuevo país.
O en el nuevo trabajo.
O en el nuevo amor.
Siempre están llenos de dudas,
sin saber si están caminando o huyendo.
Aprenden que cuando regresar no es opción,
el único camino es seguir adelante
y cambian de dirección
cuantas veces sea necesario.
Como el Lute,
escogiendo a la bulla entre caminar o reventar,
o andando el camino llorado
del caminante de Machado.
Están también los que permanecen.
Los que no se van.
Los amantes de su patria chica.
Los que adoran su pueblo
y no lo cambian por nada.
Allí nacen y crecen.
Se reproducen y mueren.
Felizmente adaptados
o trágicamente amarrados,
pero instalados para siempre
en su ubicación mental y geográfica.
Estables como el uranio cuando está estable.
Quietos por fuera
y tal vez inquietos por dentro.
Me pregunto
si los que regresaron desearían no haberlo hecho.
Si los que se fueron,
sueñan con la vida que habrían tenido quedándose
y si los que permanecieron,
evitan mirar los aviones
para que la pena de no haberse ido
no los estrangule.
Me lo pregunto porque soy muy curiosa.
Es un juego de la mente.
Un invento chino.
Un trivial sin quesitos,
sin cabras muertas ni banquetes.
Sin sonrisas ni respuestas.
Aunque tal vez con lágrimas.



                de Isabel Salas


Mientras leía “El canario y la máquina de coser”, a veces sonriendo otras suspirando o lagrimeando… admiraba las imágenes que Isabel incluye como si no se diera cuenta de las bellezas que nos regala… voy a poner algunas que son como esas florecillas que uno descubre en el bosque de las emociones o en la pradera de los ensueños:

“Cada latir de sus zapatos nuevos la aleja de su infancia.
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Los amores no son trenes perfectos que nunca se salen de la
vía.
Los amores algunas veces se descarrilan.
Se desbordan, se estrellan y nos destrozan la vida.
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En las metáforas los muertos no tienen sangre.
                             00000000000000000

Me gustaría tener fuerzas para yo misma cerrar mis ojos por
última vez.
                              00000000000000000

Todos los no, rodeados con sus miles de motivos, se
retiraron al aposento de los secretos empujados por un
único sí.
                                00000000000000000

Ese ruido que corre lleno de agua.
                                 00000000000000000

Y descubrí, cuando perdí la confianza, que quien se había
perdido era yo.
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Su poder viene de sus heridas.
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Nadie sabe lo que hay por detrás de cada renuncia.
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Soy más fugaz que cualquier estrella y eso me hace sonreír.”

Como Isabel Salas me ha enviado algunas entrevistas que le hicieron, voy a obviar hacerle una yo y paso a presentarla formalmente y luego podrán leer las entrevistas que develan a una mujer que se atreve a vivir y lo expresa con belleza y voz propia.

                                                                Mónica Ivulich
                                                            Para Revista GUKA
                                                                 D.R.2016It.                                        

Biografía

Isabel Salas, Málaga 1967. He pasado la mitad de mi vida en España y la otra en Brasil, donde me vine a vivir en 1993.
Me casé dos veces y he tenido dos hijas, una de cada marido. He trabajado vendiendo muebles, dando clases de español para brasileños, en granja de avestruces y en otras muchas cosas.
Experiencias que me han enriquecido como persona y a las que debo mi visión actual de la vida.
Siempre he escrito y espero poder seguir haciéndolo, lo único que ha cambiado es que hace unos meses decidí mostrarle al mundo mi trabajo y antes sólo mi círculo más íntimo sabía que lo hacía.
La revista Tradabordo le ha hecho una entrevista muy interesante y creo que es menester leerla para
1. T.. ¿Cuánto hace que escribe y qué lo impulsó a escribir?
Isabel Salas. Tal vez por ser una lectora muy precoz busqué en la escritura la manera de expresarme. Es fácil para mí escribir sobre cualquier asunto y siento una gran libertad al hacerlo. Posiblemente sea eso lo que más me empuja a escribir, el hecho de sentirme en Tierra
Libre dónde no hay leyes, ni de gravedad ni de censura.

2. T. ¿Qué clase de lector es?
I. S. Soy muy crítica con la lectura, con su contenido y su forma pero al mismo tiempo me dejo conquistar por el talento y la habilidad de tantos grandes escritores con los que aprendo, me emociono o simplemente me divierto. Digamos que tengo mis propios criterios de análisis pero una vez que abro mi corazón y mi mente  a un escritor, suele ser amor para siempre, por tanto me definiría como una lectora crítica y leal.

3. T. ¿Cuáles han sido sus principales fuentes de inspiración llegado el momento de escribir – ya sean del campo literario u otros?
I. S. La inspiración viene de mi propia vida, de las experiencias por las que pasé o por las que no pasé, las canciones que escuché o escucho, los libros que leí, lo que me cuentan los amigos sobre sus propias vidas...todo eso está en mí y me inspira. Ese conjunto de acontecimientos pasados y presentes me sirve para escribir.

4. T. ¿Cuando escribe, piensa en el « lector », si así fuera, quién
/ cómo / dónde está?
I. S. Francamente no, aunque siempre escribí ni me planteaba publicar y eso me hizo adoptar una manera de escribir un tanto intimista,  tal vez estilo diario personal o a veces incluso epistolar. Mis relatos son historias que me cuento a mí misma a la vez que las hilvano como un juego de posibles e imposibles. Mensajes en la botella pero sin botella.

5. T. Cuando está falto de inspiración, ¿dónde o cómo la encuentra de nuevo?
I. S. Nunca me ha pasado desear escribir y no tener que decir o como decirlo.

6. T. ¿Nos puede hablar un poco del cuento traducido aquí?
I. S. Con mucho placer. Ustedes han escogido dos de mis cuentos más amados. El primero, Dame tu nombre habla de como una mujer que aparentemente lo ha perdido todo, aún así puede serlo “todo” para otra mujer y su hijo, tiene como fondo la guerra del Congo y el tráfico de Coltán y es mi manera de denunciar una realidad vergonzosa que el mundo en general se niega a mirar de frente.
El otro El niño robado, es una reflexión muy dura sobre el dolor de la madre  a la que le es arrancado su hijo y como ese desastre hiere por igual a toda la familia y los marca para siempre. Como madre me conmueven enormemente los casos de niños desaparecidos y traté en ese relato de entender una parte del dolor y la frustración de esas familias marcadas.

7. T. ¿Qué impresión le causa saber que su cuento está siendo
traducido?
I. S. Que el primer idioma al que haya sido traducido un texto mío sea el francés me ha dejado muy feliz. Mi hija menor tiene doble nacionalidad, francesa y española y para ella fue una gran emoción ver  mi trabajo en su lengua paterna. Además del prestigio de haber sido escogida para participar de Lectures d'ailleurs, en nuestro caso la alegría es mayor por esa coincidencia familiar de tener parte de la familia francesa. Aprovecho este momento para agradecer a todos los traductores que ayudaron en mis textos y a los responsables del proyecto, les mando un saludo y los invito a leer el resto de mi libro disponible en español en:
www.bubok.fr
y www.bubok.es
Esas dos historias forman parte del libro El canario y la máquina de coser y en los dos países se vende en español.

8. T. ¿Qué opinión le merecen las nuevas tecnologías en lo que a
literario se refiere?
I. S. A mí me han salvado la vida porque vivo en una región sin vida cultural, con bibliotecas llenas de libros desfasados y nunca  tengo dinero sobrando para libros ni para casi nada que no sea la subsistencia. Gracias a Internet he podido leer y aprender cosas nuevas en los últimos 23 años así que no soy apenas una defensora de los libros digitales los PDF y todo lo demás , soy grata a quienes han inventado estas tecnologías.

9. T. ¿Si estuviera en el lugar de Rilke, qué consejos le daría a un « joven poeta / escritor »?
I. S. Gracias a esta pregunta he tenido que investigar quien era este poeta y conocer su obra. Me ha gustado mucho su consejo sobre la necesidad de no buscar la aprobación externa sobre si lo que hacemos es bueno o no. Comparto con él esa misma visión, nadie es más crítico con lo que hacemos que nosotros mismos si tenemos un cierto grado de honestidad intelectual. Los halagos o las críticas de nada valen. Si tú mismo no estás seguro de que lo que estás haciendo lo haces como te gusta y como necesitas hacerlo, mejor no sigas, sin más. Y si estás seguro la opinión de los demás es irrelevante. No necesitas preguntar si es bueno o válido. Como él dice, ahondar con sinceridad en nuestro interior, mirar al mundo con ojos nuevos y hablar de lo que conocemos con valentía y sinceridad hace brotar de forma natural la poesía. No puedo añadir nada a todos los consejos que él ya dio, más bien recomiendo que todos los lean como yo los leí para poder responder ésta última pregunta. Sean jóvenes o no, cualquier persona que escriba puede sacar provecho.
Publié il y a 21st March 2015 par Tradabordo
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Nada Personal sobre Isabel Salas:

1.-        Leño, grupo legendario por excelencia, titulaba una canción “Maneras de vivir”. ¿Cuál es su manera de vivir día a día?
Desde hace unos años mi manera de vivir viene siendo “sobrevivir”, tal vez por eso, como dicen ellos, a veces no se me ve demasiado sonriente, sin que eso signifique una tristeza extrema. Otras veces el bullicio del mundo me parece estruendo y tampoco sé qué decir, posiblemente por eso escribo, para poner en palabras escritas lo que la boca calla con miedo de no ser escuchada entre tanto ruido.
2.-       Munch gritó al mundo con su obra “El Grito”. ¿Cuál sería su grito al actual mundo, qué le gritaría?
Que estamos a tiempo, que debemos abandonar el derrotismo que se ha instalado en muchos, que aún podemos darle la vuelta a la tortilla si nos enfocamos en las cosas realmente importantes y que sospecho que puedan ser el trasfondo de la mayoría de los problemas: el exceso de población, el mal reparto de los recursos del planeta (económicos, educativos,  sanitarios, energéticos etc…)  y los problemas medioambientales.

3.-       Lo que el viento se llevó… es un clásico del cine pero: ¿Qué se llevó el viento cuando le llegó la fama o el reconocimiento?
Estoy tan lejos de ser famosa que hasta me entró risa al leer esta pregunta y me atasqué bastante pensando en cómo responderla, después estuve imaginando que podría quitarme ese viento, como si fuese una especie de tributo que hubiera que pagar y me volví a atascar, mi conclusión es que ningún viento podría llevarse lo poco que tengo: el amor de mi familia y el de los amigos esos que se cuentan con pocos dedos, pues ya lo tengo sin ser famosa.
4.-       El Guernica, Picasso; escenificaba una gran tragedia/catástrofe. ¿Existe un Guernica actual en nuestra sociedad? De haberlo, ¿cuál pintaría?
Pintaría una escena típica de nuestros días y que me hiere profundamente, un local público, plaza o restaurante lleno de personas y cada uno mirando la pantallita de su teléfono ignorando a los demás que están alrededor. Me asusta. Parece una escena de una película dónde los personajes han sido hechizados y actúan así  por culpa de un maleficio.
5.-       Parafraseando a Los Secretos: ¿Cuál es la buena chica/el buen chico de su vida?
El que me deja ser yo y me hace sentir bien siendo como soy mientras hace lo que suelen hacer los que saben amar, cuidar y evitar dolor en la medida que esté en su mano.
6.-       Goya, al final de sus días, plasmó en su obra “Aún aprendo”, todo un  alegato de un grande sobre el conocimiento. Usted: ¿de qué o quién aprende?
Aprendo algunas cosas a la primera y otras me cuestan mucho pero, en general, tengo dos tipos de aprendizaje: los primeros son bellos, a través de las personas que me rodean, empezando por mis hijas hasta abarcar cualquier persona que se cruce en mi camino y, los segundos, son muy dolorosos, fruto de mis propios errores, muchas veces repetidos; estos últimos me han costado, y me cuestan, muchas lágrimas.
7.-       El Padrino III, esgrimía una visionaria frase: ¿O imperecedera en cualquier tiempo?… “Cuanto más alto subo más mierda encuentro”: ¿Se ajusta a nuestra actualidad política?

Por desgracia sí. No tenemos una normativa que impida que cualquier persona pueda ser candidato a un puesto público, basta ser votado y ya está. Exigimos que un diplomático, un peluquero, un enfermero o cualquier profesional tenga estudios que lo habiliten para ejercer su función y a nuestros gestores no se les exige nada, por tanto terminamos pagando el precio de esa falta de capacitación
8.-     Manolo Tena escribió y cantó… “Si todos no han muerto hay alguien que  sueña”: ¿Qué podemos esperar nosotros mismos de esta sociedad? ¿Se ha perdido toda Fe? ¿Algún vivo en la sala? Usted está muy vivo… ¿su sueño?
Hay personas llenas de sueños, que cambiaron el objeto de su Fe. Ha aumentado la Fe en la humanidad y en nuestras propias fuerzas. Muchos de los nuevos soñadores no rezan pidiendo cambios, se remangan y procuran ser ellos los motores de los cambios deseados. Mi sueño es abrir unidades de apoyo a estudiantes para completar de manera gratuita la formación académica que reciben en las escuelas tradicionales con otras asignaturas que allí no se imparten.
9.-       La Divina comedia de Dante, se divide en tres partes: ¿Cuál sería su infierno? ¿Su purgatorio? ¿Su paraíso?       
Mi infierno particular sería ver a mis hijas sufrir. En el purgatorio no creo, los errores no se pagan esperando en Stand By, se rectifican si se pueden rectificar, pidiendo perdón y reparando el daño en la medida de lo posible. El paraíso será sin duda en este mundo el día que consigamos que nuestro planeta sea el hogar de todos y no de unos cuantos.
10.-      Hágase una pregunta, por favor. ¿Nos la contesta?
Me pregunto si volveré a ver mi amor reflejado en los ojos de un hombre que me corresponda y la respuesta se viste de sonrisa para decir que el mundo está lleno de hombres con ojos.