viernes, 18 de mayo de 2018

Isabel Martínez Barquero - Española de Murcia. Licenciada en Derecho. ESCRITORA


Desde el primer relato, el estilo literario de Isabel Martínez Barquero me maravilló y me atrapó de tal forma que he leído más de una vez su libro: “Mujeres de Otoño”.
Dicen que “Lo bueno, si breve, dos veces bueno” (B. Gracián) y la autora cumple con este aforismo con gran delicadeza y pericia. Son cuentos cortos, publicados en un libro pequeño.
Así como es de chico por fuera es de grande en literatura y contenido original por dentro.
Las mujeres que describe la autora son españolas, al mismo tiempo se pueden situar en cualquier otro país, son universales en sus características femeninas.
En realidad, nos podemos ver reflejadas en muchas de sus peculiaridades y si juntamos todas ellas podríamos encontrar que es una sola y la designaríamos, sencillamente, ‘ser humano’. Una persona que pasa por circunstancias, crisis, malos-entendidos, vueltas de la vida, que puede tocarnos a cada uno en este viaje por el mundo.
Veamos algunos párrafos que me llamaron la atención por la definición inmediata de quien lo vive. No separaré por capítulos, solo sepan que pertenecen a cada una de las Mujeres de Otoño que Isabel Martínez Barquero ha pintado para nosotros:
“Mientras domina algunas lágrimas rebeldes y evita que se desborden en una catarata que la suma otra vez en una aflicción inútil, se ve en aquellos tiempos pasados, cuando ella era joven y brava, cuando se enamoró de Claude hasta el tuétano.”
“Lo que me cansa o, para ser más precisa, me repatea, es su actitud, una actitud de prepotencia que no soporto, un ánimo de dominio que detesto, un estar en el mundo como la más lista de la clase que deploro. Aunque no lo exprese, a mí no me engaña y sé que considera que su postura en la vida es digna de imitación, ejemplo para cualquiera.”
“Me ahogo desde hace años. No he deseado saber hasta ahora que los desenlaces de la esclavitud ocurren de forma fortuita, con una pequeña decisión sin aparente importancia, pero de gran trascendencia.
   Hasta este preciso instante me he sentido vieja para hacer con mi vida lo que me plazca. Quizás me ha parecido que tal comportamiento es más propio de los pocos años. “

“Desazona acortar los paisajes futuros, ceder al fracaso las ilusiones de una vida. Disgusta admitir que hemos sido uno más en la cadena del mundo, porque todos aspiramos a la excelencia que nos diferencie de los otros. Pero la excelencia no se da en la masa, sino en la singularidad, palabra muy temida si es puesta en práctica, ya que condena al aislamiento. Se requiere de una gran fortaleza interior para vivir al margen de lo común, indiferente al elogio o a la condena.”
… “piensa en lo cansada que está. Pero no abrirá la boca. No saldrá una sola queja de su interior ni su rostro compondrá un gesto que la delate, no incurrirá en el defecto de protestar. Porque la rebelión es un fallo cuando, con ella, no se consiguen mejores circunstancias existenciales. Una rebelión no guiada por la esperanza de mejorar la vida es una gran estupidez.”
… “siempre ha sido una mujer hacendosa y combativa, de esas que no se achican ante cosa alguna y se enfundan el ánimo con determinación como si tratara de una escopeta de caza.
…. El cuerpo se le ha sublevado, y traza sus desazones con independencia de su mente animosa, una mente que no se rinde a las miserias de un organismo en declive vertiginoso.”
“Sabe desde niña que los gestos nos definen ante los otros y siempre se aplica a educarlo para dar la imagen pretendida por su particular visión de los modales correcto y adecuados según las circunstancias.”

Estas mujeres otoñales tienen experiencia y pueden pensar en forma que las muchachas primaverales no necesitan hacerlo. Algunas reflexiones son de destacar, para muestra…: “Si me aflijo por lo que ya no será, perderé lo que aún puede ser. Debo enarbolar la bandera del optimismo, no ceder ante la derrota.”
Quiero agradecer a Isabel Martínez Barquero, una escritora que crea un mundo paralelo con sus letras y nos invita a compartirlo, a degustar su estilo y su profunda comprensión de lo que el otoño significa en nuestra vida y de lo que las aspiraciones nos afectan cuando las vemos alejarse. Cada mujer un sentimiento, cada una con marcas como ríos en su mapa de vida. No son mujeres victoriosas, casi son anti heroínas, queribles, reales, comunes, maravillosas mujeres que enfrentan sus errores, derrotas, recuerdos de un ayer y la inminencia del tiempo que no las mejora por fuera, pero las transforma por dentro. Cada cual a su manera y posibilidad.
Frasco pequeño para un perfume literario de calidad. 
Felicitaciones Isabel y muchos éxitos.

                                  Mónica Ivulich. – DR2018Fr.


RESEÑA BIO-BIBLIOGRÁFICA

Nacida en Murcia. Licenciada en Derecho.
Premio Hucha de Plata en la XXIV edición del concurso de cuentos Hucha de Oro. Segundo premio en el XVI Certamen de Relatos Cortos «Imágenes de Mujer». Ganadora del mes de marzo de 2015, en la categoría en castellano, en la IV Edición del Concurso de Microrrelatos «Microconcurso La Microbiblioteca».
Finalista en la categoría de Narrativa en los premios Fray Luis de León de Creación Literaria 2017.
Tiene nueve libros publicados: tres de relatos, Linaje oscuro, El cauce de los días y Mujeres de otoño; dos poemarios, Lunas de ausencia y El nervio de la piedra; y las novelas La historia de los mil nombres, Aroma de vainilla, Diario de una fuga y La gloria venidera.
Colabora asiduamente en diversos medios, en numerosos libros antológicos y en revistas literarias, así como en páginas culturales de internet.
Imparte un taller de relato en la Escuela de Formación de Escritores.
Autora del blog literario http://elcobijodeunadesalmada.blogspot.com.
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Una muestra de la escritura de Isabel Martínez Barquero
El mensaje
Tras un largo viaje, regresé a mi casa sobre el mediodía. Estaba agotada tras tantos días fuera, exhausta hasta para tomarme cualquier lata que encontrara por los armarios de la cocina. Prefería dormir y evadirme del mundo por unas horas.

Entraba en las nebulosas del sueño cuando escuché el inoportuno timbre del teléfono. Lo dejé sonar una vez y otra hasta que enmudeció derrotado. Tras unos minutos en los que conseguí volver a relajarme, reaparecieron los tonos insistentes del intempestivo aparato. Me levanté de mala gana, maldiciendo medio dormida, dispuesta a cubrir de atenciones a la voz urgente que me esperaba al otro lado de los cables, a una voz no convocada por mi deseo y que, sin contemplaciones de ningún tipo, inquietaba mi descanso sin misericordia y requería ser escuchada sin dilación.
Era mi madre. Quería que me fuera al pueblo para el fin de semana. Me decía que, allí, no estaría tan sola como en la ciudad.
—Estos aires te sentarán de maravilla —agregó como argumento indiscutible.
Con las mejores palabras, me negué, pues tenía muchas cosas pendientes: faenas pequeñas y sin brillo, pero necesarias, quehaceres que se van dejando de un día para otro, menudencias varias donde se impone el llamamiento a la disciplina. Es precisa una fuerte determinación de la voluntad para ejecutar tales minucias y que no nos asfixien.
No sé la causa por la que pudo ocurrir, pero mi madre se enfadó y se despidió muy agraviada. Colgué el auricular y me sentí invadida por una extraña sensación de culpa, sin motivo tal vez, pero el remordimiento me había apresado y me taladraba las entrañas sin misericordia. Los molestos escrúpulos no eran debidos a mis palabras anteriores con mi madre —en todo momento correctas— ni a mi decisión de permanecer en la ciudad tras el largo viaje del que había regresado hacía tan poco. No sé... En ocasiones, los padres nos infunden sentimientos negativos sin razón, y para ello se valen de su posición privilegiada en la escala de nuestros afectos. Si cuando éramos pequeños los chantajeábamos con nuestros llantos para conseguir nuestros propósitos, al hacernos adultos son ellos —sin reconocer que somos seres totalmente libres e independientes— los que nos intentan atraer con ridículos pucheros infantiles.
Para librarme del calor y de la culpa infundada que me había colonizado el ánimo y espantado al sueño, me preparé un baño. Mientras se llenaba la bañera, comprobé que mi reloj se había parado a las cuatro y cinco en punto. Me extrañó, ya que hacía un par de semanas que el relojero le había colocado una pila nueva. En el agua, empecé un monólogo sin ilación, solo por el placer de puntuar. Me atasqué en el momento en que dudaba si correspondía o no punto y aparte. Imaginé que llamara el cobrador de la luz o una pareja de apóstoles de los testigos de Jehová: habría diálogo —por mínimo que fuera— y se eclipsaría lo íntimo del monólogo, pero no cesaría de transcurrir el pensamiento. Concluí que todo este galimatías me daba igual, que no conviene sistematizar en exceso, pues conduce a la pobreza del espíritu, débil maniatado que se aburre entre las reglas que lo encauzan. Como traductora que soy, sé que no existe nada espontáneo ni ordenado de antemano. Todo consiste en palabras, las chispas del pensamiento. Todo es contradicción y círculo sin fin.
El timbre del teléfono me sobresaltó de nuevo y me obligó a salir de la bañera disparada.
—¿Sí, quién es?
—Soy yo, Catalina.
—¿Otra vez tú, mamá?
—¿Cómo que otra vez?
—¡Si hemos hablado hace unos minutos!
—Eso no es cierto, pero escucha, es importante. Tu padre, tu padre... —Y no pudo seguir con la noticia luctuosa porque empezó a llorar.
Petrificada por el dolor, comprendí lo que quería decirme.
—Enseguida salgo para el pueblo, ahora mismo. En menos de dos horas, estoy allí. Y no te apures, mamá, no te agobies. Tómate una tila inmediatamente y llama a algún vecino. Cuando llegue, yo me encargaré de todo —contesté muy nerviosa.
Con dolor, rabia, tristeza y miedo, salí de mi casa con lo imprescindible, lo justo que mi inquietud consiguió meter en un bolso de viaje, aturdida por la tragedia que se había cernido sobre mi familia. En la escalera, verifiqué la parada de mi reloj en las cuatro y cinco de la tarde, el reloj al que tanto cariño le tengo y del que nunca me separo.
Al día siguiente, enterramos a mi padre en el recoleto cementerio del pueblo. Su corazón había enmudecido a las cuatro y cinco en punto de la tarde anterior, la hora que quedó reflejada en el reloj que él me había regalado un año atrás.     
Lo que nunca enterraré será la duda sobre quién llamó por teléfono por primera vez mientras dormía la siesta la víspera de su muerte. ¿Quién me rogó que fuera al pueblo bajo la apariencia de la voz de mi madre? Ni como traductora he conseguido descifrar el doble mensaje: el de la parada del reloj y el del duende del teléfono. A veces, me inclino por la idea de que soñé la primera de las conversaciones; pero mi reloj ha sido intensamente revisado, sin que se le halle rotura que justifique su parada a las cuatro y cinco.
(Relato perteneciente al libro Linaje oscuro)
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Donde encontrar los escritos de Isabel Martínez Barquero (enlaces)
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Comentarios sobre obras de Isabel Martínez Barquero

Sobre LINAJE OSCURO:
— Amando Carabias María en el nº 91 de la revista Cultural y Artística “Alenarte”:
«Isabel Martínez Barquero no es nueva en el mundo literario, y eso se nota al leer este libro [...] El oficio, como se ve, ya forma parte de su quehacer qué duda cabe que el lector lo agradece. Isabel no tiene que demostrar nada a nadie –ni a sí misma siquiera– y los relatos agradecen este detalle, pues no pretenden ser artefactos rutilantes que deslumbren, sino historias que lleguen al entendimiento y al corazón de los posibles lectores, a través de una prosa directa, elegante y comprensible para cualquiera […] En todas las «distancias» Isabel se maneja con soltura, conoce perfectamente los ingredientes que requiere cada tipo de narración y los dosifica sin aparente esfuerzo. Sólo los que a veces hemos intentado estas cosas, sabemos lo difícil que resulta conseguir esta aparente sencillez.» (http://alenarterevista.net/familias-distintas-isabel-martinez-barquero-linaje-oscuro-por-amando-carabias-maria)

— En el blog Viajes por la sala oscura:
«En él (el libro) se conjugan de forma magistral dos conceptos que unidos dan como fruto un resultado tan hondo como brillante. Por un lado, una innata y asombrosa capacidad de observación de la naturaleza humana. Aplicando la minuciosidad del entomólogo, la paciencia del relojero, la refinada mirada siempre atenta a cada uno de los meandros, contradicciones y paradojas que encierra la institución familiar en sus diversas variantes, la autora demuestra un profundo conocimiento de lo que trata. Y lo mira de frente. Pero la cosa no queda ahí. Quien se adentre en sus páginas encontrará no solo eso, ya que añadido a todo lo anterior el lector caerá presa del misterioso néctar que exhibe una narradora nata y apasionada, que se mueve con igual soltura dentro del costumbrismo como en las vertientes más psicológicas e incluso los impulsos criminales.» (http://viajessalaoscura.blogspot.com.es/2012/12/oscuros-linajes.html?spref=fb).

Sobre AROMA DE VAINILLA:
— En el blog Un lector indiscreto, de Francisco Jesús Portela León:
«A veces hay novelas que, pese a la calidad que atesoran entre sus páginas, pasan desapercibidas para los lectores. Quienes han leído alguna de las obras publicadas por Isabel Martínez Barquero tienen una opinión unánime sobre el buen hacer literario de esta escritora murciana. Tras leer Aroma de vainilla llegué a la misma conclusión: su estilo narrativo me encandiló desde las primeras páginas. Y no solo su estilo narrativo sino también la historia de ficción que nos cuenta, toda ella fruto de su imaginación.» (http://unlectorindiscreto.blogspot.com.es/2014/03/aroma-de-vainilla-de-isabel-martinez.html).
— En el periódico La Verdad de Murcia, una crítica de Antonio Parra Sanz:
«Amores complejos, imposibles, convenciones sociales dinamitadas, enemistades de décadas, pero sobre todo mujeres muy fuertes, mujeres que son el motor familiar incluso cuando no forman parte de la familia. Isabel Martínez Barquero reivindica la nostalgia casi tanto como el papel de estas mujeres capaces de correr la maratón que es la vida, verdaderas cabezas de familia de tantos y tantos clanes, en una época convulsa en nuestro país a la que tampoco le vuelve la espalda, al igual que no renuncia a mostrar algunos defectos importantes de su propia tierra. Narración gustosa como las especias, intensa como los buenos guisos y reposada como los licores de una sobremesa eterna. Solo queda sentarse y disfrutarla.» (http://www.laverdad.es/ababol/libros/201612/03/ejercicio-nostalgia-20161203005129-v.html).

Sobre DIARIO DE UNA FUGA:

— En el blog Libros que voy leyendo, por Rocío Vílchez:
«El tema elegido por esta autora me ha gustado mucho, ha elaborado una trama interesante que como lectora ha conseguido captar mi interés. […] Contiene este libro una bella prosa muy trabajada, hermosas palabras que abarcan un rico vocabulario logrando que sea un verdadero placer leer.— La autora consigue despertar en el lector ese aliciente necesario para que no puedas dejar de leer, sin bajar el nivel de interés por conocer el desenlace de los hechos.» (http://www.librosquevoyleyendo.com/2017/05/diario-de-una-fuga-de-isabel-martinez.html?showComment=1496035890360#c5110445014054530880)
— Por Fernando da Casa de Cantos en su blog:
«Las creaciones literarias de Isabel Martínez Barquero rezuman Arte por los cuatro costados. Me enamoró con la primera novela que leí de ella, «Aroma de vainilla». Escritura reposada, muy cuidada, con pinceladas precisas y preciosas. Ahora, con «Diario de una fuga», me he encontrado con una trama muy diferente, personajes distintos, planteamientos opuestos, épocas muy alejadas. Pero, como me dijo ella misma, «todo ha salido de la misma pluma». Y se nota. Qué delicia comprobar cómo acaricia el idioma, el cuidado de los diálogos, la sutileza de los adjetivos. Isabel es una mujer culta. Muy leída. Y sabe plasmarlo en sus obras.— «Diario de una fuga» es una novela cocinada a fuego lento. Parece que no pasa nada, como en las novelas de Murakami, y pasa de todo. Hay pasajes que merecen alguna relectura que otra por lo bien escritos que están. Tal vez no contengan demasiada acción, pero transmiten una sensación de bienestar que roza la perfección. Eso es belleza. Eso es Arte.» (http://serfineu.blogspot.com.es/2017/11/retolecturalia2017-diario-de-una-fuga.html)

— Incluida la autora en el ensayo Impacto narrativo. Ecos de un meteorito, de Consuelo Mengual Bernal, publicado por la editorial La Fea Burguesía en septiembre de 2017.


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martes, 1 de mayo de 2018

J C Amador, escritor de Badajoz, Extremadura



Recibí el libro de J C Amador: “El monstruo” y me preparé
mentalmente a leer sobre crímenes y carreras policiales… por suerte me equivoqué: si bien hay crímenes y policías, claro, en realidad JC A nos describe la vida de los pobladores y de la autoridad de Torreblanca de los Caballeros.

Nos relata su historia desde mucho atrás y, de esa forma, sabemos cómo los personajes llegan a la actualidad y porqué.

En el trasfondo de esta novela negra subyace una bella historia de amor que sobrevive a las circunstancias, al tiempo y al monstruo.
También hay un sentido de justicia y el monstruo se convirtió en tal por una mano vengativa y ecuánime.

¿Comerán perdices al final? Este libro tiene un suspenso particular y no lo arruinaré develando lo que el lector ha de descubrir recorriendo las calles de este pueblo de Castilla (un pueblo tranquilo que ve interrumpida su monotonía por un asesino sin rostro) claro, si se animan… yo no lo haría por la noche.

Mónica Ivulich, DR


 J C Amador contestó amablemente mis preguntas y así entramos un poco en su vida íntima y de escritor:

Su género literario es la novela negra: ¿desde cuándo te atrae esta forma de literatura? ¿Qué autores son sus favoritos?
   Desde bien joven, cuando leí por primera vez a Jim Thompson, “1280 almas”, para mí su obra maestra y mi autor más estimado. Después vinieron otros grandes exponentes del género como Chester Himes, Hadley Chase, Dashiell Hammet…De España sobresalen Manuel Vázquez Montalbán y Juan Madrid.
Quién o qué te inspiró ese monstruo del que acabo de enterarme la desaventurada historia.
     Hasta ahora, en mis historias nunca hay un qué o un quién que me sirvan de inspiración. La idea, vaga al principio, me asalta en el lugar más insospechado. Ese primer relámpago va definiéndose, y la trama y los personajes emergen de la bruma y toman cuerpo y carácter. Aunque a veces ciertos personajes parecen rebelarse contra la actuación que inicialmente les asigno y, casi sin percibirme de ello, toman una mayor relevancia. Naturalmente, personajes y escenarios, no son fruto únicamente de la inspiración; provienen también de recuerdos y vivencias de toda una vida.

¿Con quién vives y dónde? ¿Lo aceptó su familia como escritor?
     Vivo con mi familia, en España, en la comunidad de Extremadura, provincia de Badajoz. Comencé a escribir bastante joven, publiqué varias novelas cortas y después abandoné el mundo de la literatura porque no me proporcionaba ingresos para mi desarrollo vital. He vuelto con fuerza a mi vieja pasión, aunque a lo largo de los años la retomé esporádicamente, una vez libre de mis lazos profesionales.
¿Tiene hábitos para llamar a tus musas, alguna rutina? Como poner música, etc.
     Como ya he señalado, carezco de cualquier liturgia para inspirarme. La idea me llega improvisadamente, embrionaria, y sobre ella voy levantando el armazón de la novela.
¿Qué es lo próximo que le gustaría escribir?
     Estoy dándole los últimos retoques a una novela negra de la serie “Los crímenes de Torreblanca”. En esta serie las novelas son totalmente independientes, lo único que tienen en común son los principales protagonistas, pues los escenarios pueden ser cambiantes.
¿Se sintió diferente, bien, o cómo, después de publicar por primera vez?
     Aunque fue una novelita y en una editorial pequeña, sentí algo muy especial.
¿Qué le diría a alguien que quiere publicar su primer libro?
     Publicar hoy día no es tan complicado. Pero debe saber que se adentra en un mundo donde reina una feroz competitividad, y donde no basta ser bueno. Si no siente verdadera pasión por fabular historias terminará abandonándolo.
¿Cómo ve la literatura actual?
     La sensación que a mí me da es que está muy comercializada. Pero entiendo que en un mundo global tiene que ser así.
Cuéntenos un día común de su vida
     Sencillo. Procuro disfrutar de esas cosas que parecen pequeñas pero que en realidad son la sal de la vida: familia, amigos, tu ciudad y aficiones. Y algún que otro viaje.


Una muestra de su escritura

…Catalina sofocó un suspiro. Había dedicado toda su vida a aquella mujer irascible, altiva y despiadada. Había soportado sus enojos, su odio al género humano a causa de un marido vicioso que la había arrastrado por el fango, y, sobre todo, por el suicidio de su hija, el único ser al que había amado… Sabía de su maldad, de su inquina asesina y eterna contra Florentino Cuesta y su mujer, de su menosprecio hacia los que la servían… En tantos años no descubrió en ella atisbo alguno de humanidad, de sentimiento afectuoso hacia alguien… era un cuerpo sin alma y sin corazón, estéril, incapaz de conmoverse; sólo de supurar resentimiento, dureza, perversidad… Y ella siempre a su lado, cuidándola, rodeándola de mimos y falso cariño, obedeciendo sus órdenes al pie de la letra, halagándola... Sí, había llegado a ganarse su confianza, a convertirse en su perro fiel, pero jamás sorprendió en aquellos ojos fríos un destello de cordialidad, de gratitud...

Extracto de “Los crímenes de Torreblanca”(El Espectro). Amazón.

BREVE CURRICULUM

Laboral


     Realicé estudios técnicos y he trabajado prácticamente siempre en la Administración del Estado; primero como personal laboral y después como funcionario. Al terminar el Servicio Militar Obligatorio, con el grado de sargento, estuve tentado en seguir la carrera militar, pero comprendí que la rigidez de la disciplina militar no era lo mío.
     Así pues, me acabo de jubilar de mi puesto de director de Oficina de Prestaciones, del Servicio Público de Empleo Estatal, con lo que me he podido dedicar a lo que verdaderamente es mi pasión: escribir novelas.

Literario

     De pequeño leía cuanto caía en mis manos, y antes de cumplir la veintena ya había publicado media docena de bolsilibros de misterio y terror. Pero no tardé en comprobar que la literatura, salvo para los consagrados, no daba para vivir. Y tuve que dedicarme a lo que realmente llenaba el puchero y pagaba todo lo demás. Seguí siendo un voraz lector, pero dejé de escribir, no tenía tiempo.
    Así pues, el mundo de la creación literaria dejó de ser mi mundo. Por tanto, no tengo ningún premio, porque no me presentaba a ninguno, ni publiqué nada más.
     Con el transcurrir de los años, esporádicamente y muy de tarde en tarde, me asaltaba la necesidad de escribir. Y para acallar la llamada de la creación literaria, me embarcaba en trasladar al papel los primeros capítulos de una novela, hasta que volvía a sumergirme de nuevo en mi actividad profesional.
     Hace unos meses, al jubilarme, me encontré con cuatro originales prácticamente terminados. Uno lo envié a un concurso sin resultado alguno; otros dos los remití a varias editoriales que, en la mayoría de los casos, ni han contestado. Hasta que me decidí a publicar en Amazon. De esa manera salieron a la luz las novelas negras “El espectro” y “El monstruo” que, aunque forman parte de la serie “Los crímenes de Torreblanca, son totalmente independientes, con el nexo común de los principales protagonistas y los escenarios, aunque estos son cambiantes. A renglón seguido la editorial Lxl me publicó “El demonio de Courcelles”, de terror, y “Bajada a los infiernos”, de suspense romántico, ambas en digital.
     Y hasta ahí llega mi incipiente carrera como escritor. He de confesar que lo que me guía no es hacerme famoso, nada me incomodaría más que perder mi condición anónima, aunque entiendo que es un tributo a pagar, pues si no eres conocido no te leen.  Y ganar dinero a nadie le viene mal, pero tampoco me anima la ambición. Yo disfruto escribiendo y deseo que alguien disfrute leyéndome.

Muchas gracias J C Amador por permitirnos conocerte. ¡Que sigan los éxitos!

viernes, 13 de abril de 2018

Mar Montilla 2da nota: Los ojos de Saïd


Mar y yo tenemos un amor en común: Marruecos. La diferencia es que ella conoce el país y la gente que la habita, mucho más que mi persona y que muchos.
De hecho, su novela anterior se llama “Pasión en Marrakesh” y la que presenta ahora se llama “Los ojos de Saïd”.

Claro que no es lo único que tenemos en común. Nos encontramos cada vez que voy a Barcelona y hablamos por horas. Tenemos amigas en común. Somos escritoras, ambas estudiamos psicología y la decoración de nuestra casa es algo oriental.


He leído su última novela (Los ojos de Saïd) y me alegra ver como ha crecido, literariamente hablando. 
Es una novela madura y escrita con mucho cariño. Al mismo tiempo, desmenuza relaciones humanas con acierto y sensibilidad.

Nos cuenta también de las familias, de la idiosincrasia de las madres marroquíes, las diferentes reacciones de los hijos, hermanos de esta época, los paisajes bellísimos de Marruecos y la vida en Barcelona. 

Cada lugar tiene su encanto y su parte negativa, además hay misterios que sólo quien los vive puede contarlos.

Mar es una romántica empedernida y eso es parte importante en su escritura. Saïd y Sara son los protagonistas principales, pero hay otras parejas, otros encuentros y desencuentros que hacen de este libro una cautivante historia que no estará de más en la maleta de vacaciones.
¡Que la disfruten!
Amigas, escritoras, viajeras

Mar Montilla dice:

El amor. ¿Cuántas definiciones se habrán hecho del amor? ¿Cuántas historias se habrán escrito con el amor de fondo o en primer plano? Cada persona lo interpreta de una manera distinta. Hay quien calcula con frialdad, colocando en una balanza lo bueno y lo malo del ser amado para decidir si sigue con él o no. Y hay quien se lanza a la aventura sin medir las posibles consecuencias, dejándose arrastrar por los dictados del corazón y la fuerza del deseo, sin escuchar ni a su razón ni a su intuición. Así es Sara. ¿Y tú? ¿Te identificas con ella?

                                                 Breve biografía:


Mar Montilla es licenciada en Psicología por la Universidad de Barcelona, y reside en esa misma ciudad que la vio nacer en 1967. 

Escribe desde los doce años y esa faceta suya (su verdadera vocación) ha ido ganando terreno con el paso del tiempo, a pesar de seguir ejerciendo como psicóloga.


Es la autora de:
-Pasión en Marrakech (novela erótica; Tombooktu, 2013).
-Me separé, aunque le amaba demasiado (libro de autoayuda; Amazon, 2015).
-Los ojos de Saïd (novela romántica; Ediciones Coral, 2017).

El 23 de abril, 2018, firmará ejemplares de “Los ojos de Saïd”, en la Feria de Sant Jordi, en Barcelona.


jueves, 22 de marzo de 2018

Jaime Kozak (3er. nota) Psicoanalista - Poeta, reside en Madrid

Pienso que la presentación de un poeta es su propia poesía, por ello comienzo esta nota (la tercera que le hago a Kozak y con todo gusto) con uno de sus poemas de su nuevo libro "Amor entre las máquinas", un título muy original para su estilo tan peculiar.


TRAMPAS DE LA MEMORIA

Entre nosotros hay historias de amor rasgadas,                                               
abatidas en ingenuo vuelo avanzando en luces                                                                 
trenzadas y recuerdos clavados en mi costado.
Se funden en sí mismas y sólo queda un reguero                                           
de memorias sin reversión ni destino, sin tribunales                                            
a que apelar como no sea el juicio de la muda intemperie.
No sé si es posible distinguir escenas que iluminen                               
rincones del alma, con un fulgor insomne                                                     
 que acompañen luces que en la inexorable condena,                                     
jueguen bajo rocíos en tinieblas husmeando paraísos perdidos,
osarios indefensos de amores que vuelven en sueños                                      
como ciudades fundadas cada vez, sobre nuevas historias                             
que amaron nuestro cuerpo como un anagrama de pasiones.
Hubo quienes venían a ver los soles de nuestro kamasutra                                  
particular, guiados por olores de nuestra piel y voces compartidas en encuentros que iluminaban nuestros abrazos hacia                               
nunca jamás, por calles y pequeños apartamentos.                                        
Sólo para salir irremediablemente a intentar construir sus vidas, como floraciones erróneas en el jardín de los deseos inesperados sobre ciclones de carnes desgarradas, que aun en las distancias, intentaban tener un cuerpo compartido, supuestamente,                                  
nunca descubierto y exhalaban sollozos que añoraban ser versos.
Canciones que antes de consumirse en tanta alquimia al revés                              
o cayendo en lluvias de amor transmutado en cenizas                                              
y adioses, en habitaciones y horas secretas en sombras,
recordaban perfumes donde bajaban las mareas                                           
en que tú y tus amigas, se encontraban en mi cuerpo.

Jaime Kozak

Me da enorme gusto comprobar que los poetas no se estancan, sino que crecen, se superan a sí mismos. 
El presente libro de Jaime Kozak "AMOR ENTRE LAS MÁQUINAS" así lo demuestra. Su estilo contundente y tierno a la vez, se despliega aquí con belleza y profundidad, sus imágines, cada vez más ricas, hablan de su personalidad prolífera, intelectualmente generosa, se abre como un abaníco sobre una realidad que, aunque ajena, siempre es nuestra.
He aquí un poeta que no ahorra sensualidad ni conciencia en sus versos, que no se ciñe a una métrica sino que la métrica se adapta a sus desigños de escritor y, sobre todo, de ser humano.

Tomé algunos comentarios que hizo el autor, como para saber lo que piensa, cómo es:

  "Escribo desde hace muchos años, pero de manera regular, escribo todos los días desde que llegué a Madrid en 1977, donde publiqué mis libros, el primero de poesía en 1993 llamado ARTIFICIOS, y desde entonces sigo haciéndolo.
  Escribo porque me gusta leer, es una necesidad, un deseo, y en un libro mío dice: Me gustaría escribir lo que deseo leer.
  Y como dijo un poeta: La poesía es un arma contra el enemigo, úsela.  Y debe ser hecha entre todos, que es como se hace.
Es la que cuenta la verdadera historia de los pueblos."
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  "La poesía es siempre un descubrimiento y nunca se agota. Es la que dice lo que nos pasa y hay que trabajar en la parte estética…
Mi libro habla sobre escritura y sobre la memoria…"
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Prólogo al poemario de Jaime Kozak titulado 
"Amor entre las máquinas"
Por Ernesto Kahan* 

  Me siento muy privilegiado por escribir el prólogo de este poemario excelente de prosa poética de altísimo valor literario; donde cada línea es una metáfora que sublima el lector. Por tal estoy convencido que será muy bien recibido por los cultores de la literatura hispanoamericana. Su poesía que es madura y dolorida y por momentos cansada, me hace pensar en César Vallejo, las trágicas vivencias del poeta peruano en Europa y los famosos “Heraldos negros”, que golpean y duelen existencialmente. La mayoría de los lectores, al leer los versos y párrafos de Kozak no pueden dejar de asociarlos con sus propias memorias y por momentos, los integran con sus recuerdos, vivencias  y temores. El autor, Jaime Kozak, es un escritor argentino radicado en España. En su importante poesía, transmite humanismo y emoción con ímpetu extraordinario y perfección que impactan. 
Sus versos son tan emotivos que quedan retenidos largo tiempo en la memoria del
lector.
De este poemario "Amor entre las máquinas", extracto varios versos que pueden ilustrar estos comentarios:       Del poema “Alguno de nosotros”  Alguno de nosotros lucha por fijar nuestro anhelo, / como si hubiera algo más fuerte que tuviese en su memoria, el olvido volando cual mariposa efímera / con alas de plata, y raudo pájaro eludiendo /  murciélagos ocultos en cavernas pobladas de sonidos, / encantados por voces sembrando duelos… Del mismo selecciono estos enigmático y dramáticos versos: 
 No hay otro amor que el del hueco que se alimenta del vacío…
 …mi corazón se inaugura y mi voz vibra / en el asombro de crear, mientras alguno de nosotros / se asoma al futuro, fragmentariamente. Aquí ya manifiesta su emoción de crear e introduce su pasión por el futuro, que se ha de repetir en toda la obra.
 Sus vivencias personales, en Argentina y España, están específicamente mencionadas en su significado emocional:

“Eres el tiempo, y yo cómplice de tu soledad.
Un vidente de nuestro arcano contradictorio y a mi auxilio
acudes y te encuentro en cantos de España,
en recuerdos de Argentina, maltratadas…” 
Ese tema de la migración desde la Argentina en América – “El Nuevo continente” “descubierto” por España y su historia, la “Guerra sucia” de la dictadura en Argentina, las “Tierras decapitadas” y su llegada a España con su sentimiento de “una memoria futura, / fusión de  estirpes ensayando sombras de nostalgia.” regresa y se hace manifiesto en su poema titulado Madrid:

“En Madrid me dio un vuelco la mitad de la sangre, absorbiendo letras de nacimientos y muertes…

…Comencé la vida entre océanos que mezclaban aguas: uno que mansamente absorbe residuos de vergüenzas,  fuegos y descubrimientos de continentes desconocidos,  arrasando tierras decapitadas, civilizaciones avanzadas.   Otro traía con su salto de ballena, azules gestas heroicamente encontradas bajo soles de encuentros…”

En  esta parte de su historia personal, Kozak, con claridad especifica, escribe:
…”Si volvías o no, después del  campo de exterminio, era asunto tuyo. Padre dijo que no y así quiso ir a La Argentina, tampoco pudimos, porque sólo entraban nazis. / Llegamos al Paraguay, donde los policías no tenían para zapatos / Tiempo después, fuimos a Buenos Aires, siempre recuerdo el hidroavión al aterrizar en el Río de la plata. / Allí hicimos la vida, descubrí mis pasiones, el teatro, estudié química, conocí  amores de varios rostros y modalidades, los amigos,y veinte años después, con el Grupo Cero, vine a vivir a Madrid con mi mujer, mi hijo.
Allí después nació mi hija y mis nietas…”
Luego, Kozak se asume en el presente y con introspección profunda y autoanálisis, manifiesta en su poesía: 
“Aquí estoy, después de varios libros, 
me ajusto el sayo y el cenit oscuro aparto. 
Las espinas y el hielo prematuro pueden irradiar el fondo
en tus entrañas que no existen.
Y digo yo…    
acaso vivimos en nuestras convulsiones, renaciendo, 
sin que nos turben los vientos del crepúsculo 
ni el temblor llegue a nuestras manos.”
Al principio de este prólogo comenté que la poesía de Kozak transmite humanismo y emoción y al asociarlo con Vallejo quise referirme a la denuncia de la injusticia social que ambos hacen, Kozak menciona a Bertold Brecht en su poema titulado “con paso firme se pasea hoy la injusticia” y escribe: “La rapidez en los prejuicios en la violencia de género, está a la orden del día y no hemos superado dicha etapa de la humanidad…”
“…Se disfraza el poder de un supuesto: “sentido común”; “solidaridad”; “sensatez”, aunque los salarios no alcanzan para vivir y pagar la luz…”, y
“…las clases sociales, la especie humana /  y la salud  pública en general. / Están en venta cuerpos, sin precio, sin raza, ni religión ni lugar geográfico, ni sexo ni descendencia.                                                                          Los poderosos se llevan todo por delante…”
Kozak mira a la injusticia y la muerte, como ambas inexorables, duras, pesadas y al hombre en debilidad en casi “Sisífica” situación. Pero éste es un poemario de amor titulado Amor entre las máquinas, las poderosas máquinas que manejan la sociedad y que nos manejan a gusto y descaro. Pero es amor, un amor que está presente en toda la obra y entre los amados: 
“…Nos amamos cuerpo a cuerpo, / disfrutamos como humanos cada porción de amor, / cada pacto firmado con nuestra sangre fraguando  / instantáneas realidades en cada rostro esculpido / con la inteligencia invisible de nubes viajeras, / en cada casa erigida en la corriente que no vuelve.
Cuando conocí a Jaime Kozak, rápidamente sentí que estaba ante un ser excepcional dotado de un corazón puro en lo que respecta a su sensibilidad social y amor en sentido filosófico y con el me sentí muy identificado.  Este asunto del "Corazón Puro" recibió mucha atención dentro de la llamada cultura Occidental. Durante el siglo XVIII en Europa. El filósofo francés Jean-Jacques Rousseau (1712— 1778) nacido en Suiza, la abordó profundamente. En sus trabajos tempranos, pronunció que el hombre en el tiempo en que se encontraba en su "estado natural" (el estado de todos los animales, y el del hombre cuando estuvieron antes de la creación de la civilización y sociedad), es en esencia bueno, un "noble salvaje". Solamente más tarde esas personas buenas pasaron a ser infelices y corruptas por sus experiencias en la sociedad y desde entonces la sociedad devino "artificial" y "corrupta", de manera que resultó ser una continua  desdicha para el hombre.i Rousseau argumentó que esa característica natural del hombre se transformó produciendo una corrupción de la virtud y la moral como consecuencia de las ciencias y las artes (Rousseau. Discurso sobre las Ciencias y las Artesii). Pero si la sociedad desea la felicidad del hombre presente, debe cambiar, precisamente como fue proclamado por Rousseau:
"El estado natural de todos los hombres debiera ser el de una situación de libertad e igualdad, pero si no podemos regresar atrás en tiempo, bien podemos cambiar la sociedad llegando a una reconciliación con la naturaleza mediante la ayuda de una educación que estimule el individualismo e independencia personal." 
Como otros críticos literarios, cuando preparo mis comentarios sobre obras poéticas, tengo por costumbre, primero leer todo el texto y luego marcar los párrafos o versos que por su perfección, me conquistan e impresionan más. Cuando leí este poemario, tomé conciencia que debía marcar casi todos los poemas y versos. Por tal y considerando que en este libro hay mucho más para leer, sentir y reflexionar.  ¡Los invito a leerlo más de una vez !


* Prof. Emérito Dr. Ernesto Kahan. Facultad de Medicina. Univ. Tel Aviv. Israel Académico de honor – Real Academia Europea de Doctores Académico de honor – Academia Internacional Ciencias, Tecnología, Educación y Humanidades (AICTEH) España Vicepresidente 1º de la Academia Mundial de Arte y Cultura - Congreso Mundial de Poetas (UNESCO) Presidente Honorario de AIELC- Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana Presidente ISRAEL IPPNW – Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear- IPPNW y delegado a la ceremonia del Premio Nobel de la Paz 1985 a IPPNW Premio Schweitzer de la Paz “Por su valiente acción por la paz en el Medio Oriente”. Vicepresidente-IFLAC – Foro Internacional para la Literatura y la Cultura de Paz Presidente Honorario1º de SIPEA  – Soc. Internacional de Poetas Escritores y Artistas Miembro de Honor Instituto Vallejiano Universidad Nacional Trujillo – Perú Presidente Nacional y Miembro de Honor de la Unión Mundial de Escritores por la Cultura y la Ecología – UMECEP World Wide Peace Organization WWPO Presidente Honorario fundador Miembro Fundador, Círculo Internacional Narradores y Poetas del Mercosur  Miembro Correspondiente INSTITUTO BALEAR DE LA HISTORIA. España. 


BIOGRAFIA BREVE:

Jaime Kozak nació en Alemania en 1947.
Después vivió en Asunción del Paraguay, y posteriormente en Buenos Aires, Argentina, donde inició su psicoanálisis personal; realizó sus estudios hasta la Licenciatura en Psicología, e inició su formación como Psicoanalista y Poeta del Grupo Cero.
En 1977 se trasladó a Madrid, España, para participar en la fundación de la Escuela de Psicoanálisis y Poesía, en 1981, que realizó el Dr. Miguel Oscar Menassa, fundador del Movimiento científico y cultural Grupo Cero. Es español desde 1979.
El Centro Biográfico Internacional de Cambridge, Inglaterra, lo designó como “International Men of the Year” en 1991, por sus servicios al Psicoanálisis y a la Poesía; y lo incluyó en la “Who es who in Poetry and Poets Enciclopedia” en la letra “K”, desde su 7ª edición 1993 – 1994. Ha sido seleccionado “Mejor poeta del 2007”, por la IWA, Asociación Internacional de Escritores y Artistas, Ohio, USA. Posteriormente en 2010,la IWA lo nombra:“The best Cultural Activist”; y en el 2013, “The best personality”; por su trabajo en los principios y propósitos de la IWA, es decir, la defensa de la creación artística y los derechos humanos y las libertades del hombre en el mundo.
Forma parte del grupo editor del diario digital “Long Island al Día”, de Nueva York, USA, donde publica una columna semanal bajo el título: Psicoanálisis y Educación. Ha publicado cinco libros de poesía de su autoría y ha participado en otros muchos más , además de publicar regularmente en revistas de todo el mundo; su libro más reciente: “Habrá otra vez”, se publicó en 2014, en la Editorial Grupo Cero, en Madrid Ha publicado siete libros de Psicoanálisis, de los cuales los dos más recientes han sido publicados por “Long Island al día Editores”: “Jugar, jugar, hasta crecer” en el 2013 y “Claves del buen vivir”, en 2015. “Abrázate fuerte” 2016, "Amor entre las máquinas" 2017.




Una revalorización total del discurso y sus componentes

Por Jaime Icho Kozak


La poesía, siempre sirve, a quien sea capaz de entrar en ella o bien, permita que ella viva en él. Sirve la poesía, como sirve la formulación de leyes, para que la producción humana sea posible.

Como puede servir un instrumento de conocimiento, como la poesía, para decirnos acerca de lo que hombres y mujeres, viven en su diario devenir. 
La poesía es lo que permanece del hombre y sus historias, tanto de las pequeñas historias, como de los grandes acontecimientos en las pasiones encontradas o aquellas que hacen posible la vida o los cambios de rumbo de alguien o de pueblos enteros o de revoluciones del sentido.
“Si es posible el poema es posible la vida”.(1)
La poesía, produce lo nuevo y lo nuevo no es moda en ningún milenio en particular, sino de cualquier milenio, en general. 
Para los finales o los comienzo de milenio, recuerdo una frase del poeta Miguel Menassa que dice: “Cuando todo está destruido, la única posibilidad es poética”.
A la poesía, se llega o no se llega, no hay posibilidad de hacerlo más o menos y además, el que repita lo hecho, jamás la encontrará. Lo nuevo es un valor fundamental de toda escritura crítica e indagatoria de las formas y maneras del vivir de los humanos. 
En cada milenio, en cada cambio generacional, se intentará subvertir la erótica de la producción de pensamiento, de los tiempos en que se produce y en los que anteceden. De allí que se pueda decir, que se anticipa al tiempo de su aparición. 
Es más, las instituciones del lenguaje, en general, son máquinas repetidoras, que difunden un estereotipo y éste se caracteriza por ser un hecho político, la figura mayor de la ideología, donde es posible leer, la configuración de fuerzas. Por ejemplo: la chatura masiva (ligada a la repetición del sentido, a los usos del lenguaje, a la aplicación sistemática del error lógico, la reiteración de las figuras- ideológicas y retóricas- hasta el cansancio publicitario). Por otra parte, la figura de una poesía posible, que señale el arrebato, la pasión productiva de una escritura que no se detenga en fronteras literarias y pueda ir- si es necesario- a la disolución de los géneros, en la tentativa de producir históricamente el goce reprimido.
Lo nuevo no recrea una estética, a la medida del placer del consumidor. Su aparición, produce nuevos lectores, que considerando los sonidos de la lengua, su objetivo no es la claridad del mensaje, sino los incidentes pulsionales, el granulado de una garganta en movimiento, la oxidación de las consonantes. 
La poesía, desliza el lenguaje tapizado en la piel de la voluptuosidad de las vocales.
Cuando los científicos le plantearon a un poeta acerca de la “función poética” del lenguaje, preguntaron lo siguiente: ¿cuál es el requisito de un epíteto poético? Maiacovsky, respondió que cualquier adjetivo, cualquier palabra y no sólo en poesía, podía transformarse en un “epíteto poético”, incluso el “mayor” de la Osa Mayor o de la Plaza Mayor, o el “grande” o “pequeña” de los nombres de las calles podían participar del poema. Lo que equivale a decir: lo poético no consiste en añadir una ornamentación retórica, sino en una revalorización total del discurso y sus componentes.
Con respecto a la “función poética”, quiero decir: no está referida a la función como funciones de la lengua, como pueden ser, la función referencial y demás, ni tampoco de funcionamiento. Se trata más bien, de algo cercano a términos matemáticos -aunque esta palabra pudiera parecer alejada de la poesía-: una función que afecta a todo el discurso, sin estar representada por uno de sus términos, sino ligada a la producción y constituye, un orden de determinación de lenguaje, no un algo que pueda corresponder a un genero, ni ligado a figuras discursivas, ni de ningún aspecto que se pueda leer desde el punto de vista de una técnica. 
La poesía, muestra, a las generaciones futuras, cómo viven los hombres. Si quiero saber que pasó en 1917 en la revolución de Octubre en Rusia, tengo que leer a sus poetas. Si quiero saber, acerca de la guerra civil en España, lo más seguro es leer a sus poetas. Y es además, en la medida que una escritura es vocalizada que funciona como escritura. Cuando hay progresos en la escritura, los hay en la medida en que una comunidad, intenta simbolizar su propio lenguaje, acerca de sus procesos históricos, su propia articulación fonemática. Así sucede en la transmisión de lo que estuvo en primer lugar, forjado por otros para otros. Las dificultades provienen de que el material, en principio, encaja mal con el fonetismo en circulación y al que debe entrar, pero una vez que ingresa en él, lo marca definitivamente.

1- Revista Grupo Cero- Buenos Aires-(1975)

No resisto la tentación de re-publicar este poema de hace unos años atrás:

EL GANADO MUERTO, NO PUEDE LEER

Ahora van a limpiar el desierto de cuerpos de niños
estorbando a bandas imperiales, en tiendas de ultramarinos.

El espectáculo se interrumpe, de momento.

Mitades paridas, balancean difusas
mareas  de arena, desafían demonios
antes de nacer.

¿Quién airea la muerte?

¿De qué color son las lágrimas, de uno y otro lado de fronteras,
sin amamantar?

¿Dónde crece el odio y el olvido?:
¿en fosas comunes?
o vuelos de la muerte
en cualquier continente,
sin importar banderas ni tiempos?

El hambre
no tiene nombre ni edad,
y los almanaques son inútiles,
porque el ganado muerto,
no puede leer.

Jaime Kozak
Grupo Cero fundado por  M O Menassa