jueves, 1 de septiembre de 2016

ALVARO TEVO DÍAZ - DIRECTOR/ PRODUCTOR EJECUTIVO - Chileno

TEVO DÍAZ llegó un dia, allá por el 2007 si mi memoria no falla, a la instalación de LAIA, que en ese momento era un sótano muy grande y con ínfulas de escenario para todos los talentos que no eran famosos aun.

De maneras suaves y tierna sonrisa, fue presentado por un amigo y allí programamos la presentación de su película en un cine improvisado.

Lo que yo no sabía eran dos cosas:
1ro. que arrastraría toda la comunidad de chilenos y LAIA albergaría su máxima cantidad de audiencia. (algunos debieron sentarse en el suelo)
2do. que su película, "Señales de ruta" sería tan interesante, animada, bien documentada, original en su tema y en la forma de presentarlo como bien recibida por todos los presentes.

Fue una de esas noches especiales en que la comunidad hispana de New York se sintió unida y orgullosa de tener un exponente talentoso como Tevo, una noche en que la cultura y el arte hizo brillar los ojos de los inmigrantes allí reunidos y nos hizo sentir una familia, una vez más.  Realmente me alegro de poder agradecerle y felicitarlo por este medio: Muchas gracias Tevo.

                                                                                             Mónica Ivulich 

Biografía: 
ALVARO TEVO DÍAZ
DIRECTOR/ PRODUCTOR EJECUTIVO

Director, director de fotografía y productor ejecutivo, Alvaro “Tevo Díaz” es Comunicador Audiovisual titulado en ARCOS en 1995.

En 1998 emigra a Estados Unidos donde adquiere una gran experiencia en el ámbito de la iluminación y la dirección fotografía, trabajando en películas de estudio y cine independiente.

En el año 2000 estrena su premiado documental “Señales de Ruta” en Chile y USA, ganador de varios festivales de cine nacionales e internacionales.
El 2009 retorna a Chile creando en Viña del Mar la empresa Trebol 3 producciones, adquiriendo experiencia como productor ejecutivo y director.
El 2010 dirige la fotografía del largometraje “Baby Shower” y el 2012 fotografía la película “La Pasión de Miguelangelo”.

Ese mismo año produce y dirige el documental “Pena de Muerte”, ganador de varios festivales…
El 2015 dirige y produce la serie documental histórica “Naufragios”, ganadora del premio a la excelencia televisiva CNTV.
Actualmente reside en Viña del Mar, trabajando como director, productor ejecutivo y director de fotografía.

“Señales de ruta”:
Fantasma Martínez
Por Pablo Molina Guerrero.
“En la escritura, no se trata de la manifestación o de la exaltación del gesto de escribir; no se trata de la sujeción de un sujeto a un lenguaje: se trata de la apertura de un espacio en donde el sujeto que escribe no deja de desaparecer.”
Michel Foucault
Todo documental que busca retratar a un personaje del cual no se ven imágenes de su persona pública o privada, genera inmediatamente la idea de una invención, de un falso documental. Existe, entonces, el beneficio de la duda, aunque éste no es el caso, ¿o sí?


Hasta entonces, no había visto nada parecido en el cine chileno. Fue una obra que me voló la cabeza. El punto de partida es simple, un retrato a la obra, a la figura desdibujada, casi anónima, auto-tachada del poeta Juan Luis Martínez, pero su ejecución toma prestados elementos similares a los de la obra literaria del escritor, una serie de elementos de distanciamiento, de juego con la realidad, con la verdad, al menos como se entienden normalmente estos conceptos, generando una obra que pasa a ser un doble, undoppelgänger de la obra literaria de Martínez.
Sin duda, en parte mi sorpresa y admiración inicial con este documental fue por conocer la figura de este poeta del que no había escuchado casi nada, con suerte de su nombre. La ejecución de Díaz, por otra parte, hace aún más interesante la figura de Martínez, lo convierte en algo así como un mito, una leyenda urbana, un nombre escuchado sólo por algunos y de paso convirtió a su propio documental también, en obra de culto.
La figura fantasmal de Martínez en el documental -los libros, su voz, su hija- enriquece y mitifica el relato, en parte porque el escritor ya había fallecido en 1993 por lo que existe una ausencia corporal obvia, pero además de eso, no existen imágenes de ningún tipo del “Loco Martínez”. Díaz opta por hacer hablar a los otros, entre ellos, Armando Uribe, Miguel Serrano y Volodia Teitelboim, figuras importantes de la literatura chilena que respetan el trabajo artístico de Martínez. Es entonces, que Martínez se convierte en un espejo, refleja a los otros que hablan de él, revela sus puntos de vista, mientras merodea como un fantasma, intangible, impenetrable.
Más de alguna vez, medio en broma, medio en serio, con un amigo comentábamos la intención de recrear “La nueva novela” de Juan Luis Martínez y hacerla pasar por auto-editada por él, con la finalidad de no sólo compartir la obra a nuevas generaciones –de por sí, la nuestra- y claro, también, la de generar ingresos a nuestros tristes bolsillos, además de utilizar el mismo gesto apropiador de Martínez en su obra. Más allá de palabreos nocturnos no pasó, que quede constancia.
Volviendo adonde estábamos, “Señales de ruta” es un documental introductorio a la obra de Juan Luis Martínez, pero no de una forma normal, estándar, sino que es una obra completamente única, es como si fuera una versión del gesto del poeta en otro formato. Incluso podríamos ir un paso más allá y tachar el nombre de Tevo Díaz, y escribir el de Juan Luis Martínez, ya que Díaz hizo un gran trabajo apropiándose del lenguaje del escritor y extrapolándolo al filme. “Señales de ruta” es lo que hubiera pasado si Martínez hubiera incursionado en cine, hablando de sí mismo a través de los otros.
Una de esas escenas que es imposible olvidar, es cuando se escucha la lectura de “La desaparición de una familia” mientras vemos un living en plano fijo, donde una niña, un niño, un gato (o dos), un perro y un padre realizan diversas acciones. Todos ellos fueron registrados por separado y unidos por el montaje, mediante persistencia retiniana en la misma escena. Cada uno de ellos, a medida que avanza el poema van desapareciendo-perdiéndose hasta dejar el espacio completamente vacío, ya que “nunca hubo ruta ni señal alguna” y de esa vida al fin, perdieron “toda esperanza”.
Un dato aparte y cinéfilo es la participación de Will More, una de las figuras que oficia de narrador en el documental. Actor de culto que personifica a Pedro en la clásica “Arrebato” (1979) de Iván Zulueta, un personaje que se va diluyendo como cuerpo, como persona en aquella película. En “Señales de ruta”, Will More es una voz más, una voz sin cuerpo, una voz fantasmal que habla de otro personaje fantasmal, sin presencia, que el documental ha decidido llamar Juan Luis Martínez, en fin, una historia de sombras y espectros.

Selección de publicaciones sobre Señales de Ruta
(Copie y pegue para ver)

http://www.valpovisual.cl/2016/07/senales-de-ruta-fantasma-martinez/

http://revista.escaner.cl/node/1333

http://letras.s5.com/fpob150714.html

http://www.razacomica.cl/sitio/2016/06/24/nada-es-real-todo-es-real/

https://trans.revues.org/1165

http://www.elpaseodigital.cl/nostalgias.pdf


Selección de publicaciones sobre Pena de Muerte

http://www.tell.cl/magazine/9028/vinadelmar/mayo/2013/entrevistas/la-historia-de-un-realizador.html

http://fuenteovejuna2011.blogspot.cl/2013/10/arte-cultura-ycine.html

http://www.chiledoc.cl/?p=9451

http://www.latercera.com/noticia/cultura/2013/10/1453-549063-9-se-estrena-pena-de-muerte-el-documental-que-revive-el-caso-de-los-sicopatas-de.shtml

http://www.caaci.int/noticias/el-chileno-tevo-diaz-estrena-el-documental-pena-de-muerte

http://www.lanacion.cl/tevo-diaz-exorciza-el-terror-de-los-psicopatas-de-vina-en-documental/noticias/2013-11-15/151421.html

http://www.adnradio.cl/noticias/sociedad/director-de-documental-sobre-psicopatas-de-vina-del-mar-no-sabemos-quienes-son-todos-los-culpables/20131125/nota/2024125.aspx

http://nefasto.cl/los-psicopatas-de-vina-y-la-pista-gubler/

http://mundo.sputniknews.com/spanish_ruvr_ru/2012_11_25/Festival-de-Cine-Chile-pelicula/

http://www.emol.com/noticias/magazine/2012/11/25/571379/pelicula-chilena-pena-de-muerte-gana-el-paoa-en-el-festival-de-cine-de-vina-del-mar.html

http://www.elmostrador.cl/cultura/2013/11/07/el-escalofriante-caso-de-los-psicopatas-de-vina-del-mar/

CONSUELO JIMÉNEZ, de Matemáticas a la POESíA. De Barcelona, España.

MANOTEO

A veces soy miedo.
Me paralizo en la orilla del viento.
Mi mirada recorre el subsuelo de raíces tóxicas.
Paseo entre los fantasmas de mi alcantarilla.
Respiro aire viciado de entrañas podridas.
Manoteo.
Me abro camino.
Hay lagañas de ojos tiranos.
Subo lenguas carcomidas.
Ellas lamen metáforas ácidas.
Leo metralla de ego pobre.
Imbécil vanidad.
Destapo palabras clandestinas.
Manoteo.
A veces creo encontrarme entre mariposas rotas.
De vuelo bajo.
De viejo porte.
Y me digo, vete.
Verso traidor inocente amor.
Vete, vete, vete.
Voltea.
Miro al techo.
La luz es ciega.
La puerta se abre.
Entonces, entra ella, la Poesía.
Nace mi libertad.

CONSUELO JIMENEZ

Conocí a Consuelo en Barcelona (donde vive), 
una persona dulce, silenciosa

que se ilumina cuando sonríe.

Coincidimos en algunas ocasiones, una de ellas leyendo nuestros trabajos en “1000 poetas por el cambio” y allí descubrí a la poeta.
Al leer sus versos, estos le cubren el rostro -que trasunta timidez- de una pátina gloriosa y armónica.

Y un día, no hace mucho, su libro llegó a mis manos y vibró en ellas.
Al abrirlo sentí como si un misterio se develara, es que Consuelo no sólo vuelca su sentir en cada estrofa, ella habla de algo que toca nuestra propia naturaleza. Nos habla de sus visceras a nuestras visceras.

Me llamó mi atención que en sus poemas hay una palabra que se repite: NADA. A veces me pregunto si se refiere a la “nada” de Sartre, si es surrealista… si ese vacío existencial que los escritores rellenamos de palabras es una maldición o una simple forma de ser… o es un espacio por donde solemos caer a nuestro propio abismo.

...
"Esta manía mía de escribir
¿a dónde me lleva?
A mí, a mí. 
No es fácil morir
Nada fácil. 
...
Sentirse nada
Nadie
....

Como sea, Consuelo Jiménez sabe rellenar esa nada de una belleza propia y de una Verdad humana con un estilo muy original y particular.

SENTIRME

La oscuridad flor de pétalos abiertos al verso
recorre el perfil de una sombra iluminada.
Empecinada en ser párpado clavado
en el abismo perdido de un mundo
de estrellas sin cielo.
Derramo silencio.
Cierro los ojos.
Borro el mandato de lo correcto.
Templo el momento en el arrullo
de nanas sin otros.
Convulsiono sola por dentro.
Sentirme.
Olvidarme de pasos
que resuenan a cuchillo
cortando el suspiro,
y recibirme con amor.
Luego ya, subir la persiana.
Ser luz en la oscuridad.
Una misma cosa.
C.J.

  

 Le hice algunas preguntas y sus respuestas son de esa sinceridad profunda escritas con la sencillez de quien habla desde el corazón. Por lo tanto, callo y doy lugar a sus palabras:





CONSUELO

Creo haberme tendido al sol,
rodeada de voces taladrando el silencio.
Rompiendo una lanza en favor del día.
Me dije:
Consuelo, insiste en la luz.
Tu ceguera despertará en la noche.
Ahora descansa.
Y tus ojos,
trazos morunos, de intenso negror,
deberán dormir en la profundidad de un sueño lunar.
Cascabeles de alegre son atravesaran la tormenta.
Y en tu sendero,
el reflejo de un nombre,
la vida.
C. J.


Dice nuestra poeta de hoy:
Desde siempre he sentido la necesidad de expresar por escrito todo aquello que permanecía atrapado en mi silencio. A veces la palabra no venía y abstraída ante la hoja en blanco, garabateaba, dibujaba una y otra vez las mismas imágenes, pájaros de perfiles rectilíneos unidos en vértices, sobresaliendo la redondez de cabezas pequeñas cuyo ojo era el único punto de referencia.

Ahora cuando escribo un poema siento las mismas sensaciones que en aquel entonces cuando garabateaba.
Pero hay una diferencia, mientras escribo Poesía interactúo con las cosas, siento su presencia, me alcanzan los movimientos, los ritmos, los colores, me pierdo y me encuentro en la luz, en las sombras, en las voces, en el silencio. La lejanía del universo, y su misterio parece dejarse atrapar entre versos. No busco verdad, ni mentira, no me paraliza la duda, el miedo afloja su soga, camino, continuo, vivo.
Escribir mis pensamientos, emociones, es una forma de leerme por dentro, y al mismo tiempo de destaparme, mostrarme, volar sin alas, ser alma inquieta, viva, ser libre.

No me olvido de mencionar, aquel viejo diario que escribí en la adolescencia, asegurándome de que nadie lo pudiese leer, mi extrema timidez no lo permitía, tal vez por ello siempre fui rebelde y contestaría en el seno familiar.
Pasaban los años y mis estudios no se inclinaban hacia las letras, me entusiasmaban las Matemáticas, eran totalidad, cosmos, entre ellas podía pasarme horas enteras hasta perder la noción del tiempo, ahora eso mismo me sucede con la Poesía.

Durante los años de estudios mis lecturas en relación a la literatura, se ciñeron estrictamente a las pautadas en los cursos escolares, no sentía ninguna inclinación especial hacía las letras.
En este sentido todo ha cambiado, las Matemáticas se han convertido en Poesía.
Me gusta ese mundo poético siempre abierto, inacabado, incompleto, infinito, inalcanzable, lleno de belleza y libertad.
Mi primer poemario “La huella de tu olvido” lo escribí entre los años 2012 y 2013 y fue
publicado en el 2014, nacía como un hecho de entrega y amor enlazado o desencadenado a consecuencia del Alzheimer, enfermad que desde hace diez años padece mi madre.
“La huella de tu olvido”, representa mi nacimiento poético, es un libro con cierto matiz de inocencia, limpio, sano, mi “niño chico”, mi debilidad.
En este año en curso, ha nacido mi segundo poemario “Palabra duende sin final” con el que sin duda me declaro y me siento poeta no  por  leer y escribir versos, sino porque la Poesía ya forma parte de mí, sin ella no sé si soy, ella es mi ser y mi estar.

Lo próximo que me gustaría escribir, es un libro de relatos brevísimos, que con poco se dice mucho, como en la Poesía.
También me gustaría escribir un poemario construido desde la calma, pausado, lento, donde
las palabras descubran imágenes nuevas con las que soñar y despertar.
Por último, decirle a todo aquel que quiera escribir versos que cuando se siente la Poesía, sabiendo o no sabiendo que es Poesía, no hay que cerrarle jamás la puerta, ella entra sin avisar y se queda.


MASCULLANDO

Hay en el latido,
un rubor a rocío.
A pétalo abierto.
A flor encendida.
A manos ardientes.
A cuerpos trenzados.
A sexo húmedo.
A gemido.
A amantes.
A deseo
A versos libres.
A palabra.
Palabra.
Placer de largo vuelo.




FÉRREA

Se secó mi alma.
¡Qué se la lleve el diablo!
¡Qué me la devuelva insana!
Envenenada.
Doblada
y con sabor a infiel.


BIOGRAFÍA BREVE:

Consuelo Jiménez Martín (Barcelona 1961). Cursó estudios de magisterio.
En el 2014 publica su primer poemario “La Huella de tu Olvido” creación vinculada a la enfermedad del Alzheimer.
En el 2016 publica su segundo poemario “Palabra duende sin final”.
Ha participado y colaborado en la publicación de La Antología Poética “Sueños Compartidos” de la asociación de Poetas de Cornella.
Colabora en las revistas poéticas digitales “Azahar” de España y “Gealittera” de Argentina.
En el 2015 participó en el Certamen del V Festival “Grito de Mujer” celebrado en Jerez de la Frontera.
En el mismo año participa en el recital internacional “100 mil poetas por el cambio”.

Poeta de claras influencias de poetas como Alejandra Pizarnik, Consuelo crea poemas de verso breve, de lectura ágil, casi entrecortada (ritmo que indica a veces el desasosiego del yo poético). Siempre nos presenta el poema con ciertos matices al claroscuro, con la pregunta incesante como motor del poema, con la duda que acecha, con la incertidumbre existencial que la persigue, que casi la acorrala, pero el ánimo infatigable de la autora nos presenta y se ofrece a sí misma un punto de fuga. El lector es invitado a la reflexión, a convivir consigo mismo, en soledad; elemento fundamental en la poesía de Consuelo, conjuntamente con los anhelos de ser comprendida, de entenderse a sí misma, y de crear un puente con los demás y el mundo exterior. No es una poesía complaciente ni ligera, es por el contrario una poesía que bucea más allá de lo aparente, que se adentra por los intrincados laberintos del subconsciente. Poesía en definitiva para lectores atrevidos y arriesgados, que no se conforman con la verdad manida ni con los lugares comunes. Poesía sin más artificio que la verdad desnuda del ser consigo mismo y del ser frente a su destino.
Francisco Serrano Rodríguez

LOS POETAS

¿De qué cielo hablan los poetas?
¿Qué vanidad arrastran?
¿Qué sentido tiene su pálpito?
Ellos son párpados erizados
entre delirios y sueños.
Sus ojos se abren a desvelos.
Se cierran al tiempo.
Lo congelan con sus versos.
Pero, ¿de qué hablan los poetas?
¿Quiénes son ellos?
¿Callan lo que aman?
¿Odian lo que callan?
¿De qué claridad, sombra y luz escriben?
¿Es el amor lo que les mueve?
¿O esa libertad de creerse libres?
Eternos divinos,
vestidos de envolventes palabras
y sutiles metáforas.
¿Cuál es la realidad del poeta?
Solo hay una.
Su verdad y su mentira.
Ahora es de cortesía.
Aquí, por vez primera.
Declararme poeta.


PRÓLOGO

No hace mucho tiempo leí al comienzo de un libro unas palabras del poeta granadino Rafael Guillén (generación de los 50) que dice: “Bien sabido es que las palabras son las andaderas del pensamiento y que necesitamos apoyarnos en ellas para desplazarnos por
dentro de las ideas y para recorrer los pasillos, con frecuencia angostos y mal pavimentados, que conducen de una idea a la otra”.
Las palabras que invitan a leer la poesía de Consuelo Jiménez Martín no sólo es la idea la que conduce los versos. Lo más grande de esta poeta es que desnuda su alma en todos sus escritos. Ella misma comenta que sus versos “son como el vuelo del viento que va y viene”. Y estos al levantar las alas anuncian: “CALLA…QUE HABLEN LOS VERSOS”. Regalándonos así el sentir de todas las emociones que brotan en su piel sin dejar ninguna encerrada en la caja de su corazón. Porque esta mujer es en sí misma pasión y vida. Esa vida que abraza sus poemas y nos habla de la muerte, del miedo, del dolor, del amor y de la pasión. Y ahí está para hacérnoslos vivir y estremecernos. Sin palabrería con claridad de ideas, franca y sincera. Pero si leemos con detenimiento su poesía descubrimos ese cierto grado de misterio que rodea algunos poetas y nos deja al lector entrar en su obra con deleite, buscando más allá de las palabras escritas. Y por consiguiente percibir e imaginar lo que su poesía esconde o nos descubre.

En su poema “ES POESÍA LA VIDA”. Encontramos a la autora caminando entre la vida y la palabra. Lo que realmente hace es liberarse para crear sin barrera alguna. Con el alma en silencio y la voz en el gesto.
“Al caminar sólo una voz
penetrando en la espesa
capa de la imaginación,
la del viento.
Y en el suelo, la bruma.
Púrpura del sol luce al paso.
Piso las hojas.
Me acompañan sus huellas.
Es poesía la vida.
Escribo.”

Le preguntaron en una entrevista de radio que a qué edad escribió su primer poema, ella respondió que posiblemente sería: “cuando empecé a garabatear figuras sin formas determinadas perfilando aquellas imágenes sobrepuestas con un bolígrafo azul.  Si eso se considera escribir. Entonces esas fueron mis primeras palabras”.
En su poema “SUCEDIÓ”, vuelve a garabatear sintiéndose fiel a la palabra. Recordándonos que siempre es la palabra la que le quita el sueño y la enamora. Por esos desvelos nocturnos fluye su luz, y consigue así alcanzar la esencia personal que tienen sus poemas.

“La palabra parece eco en el vacío.
Sé que está.
Volví a garabatear la voz.
Ella se paraliza justo en mi frente.”
De aquellas primeras imágenes digámoslo así, ha pasado algún tiempo y en estos momentos Consuelo Jiménez es una poeta que día a día va creciendo.  Porque sólo ella sabe dar belleza a la palabra con esa forma tan personal y única de hacer poesía. Es una puerta abierta al Universo Creativo donde sus versos son un torrente de sentimientos compartidos. Y todos los que la conocemos sabemos de su gran energía vital y pasión al escribir. Es poeta del hoy de las que se arriesgan a vivir el presente. Todo lo que su retina fotografía y no pierde de vista lo lleva paso a paso a la palabra sin filtros, con madurez, con tenacidad, con valentía, o simplemente con una gran ternura.
En este su segundo poemario “PALABRA DUENDE SIN FINAL”. Da un giro de trescientos sesenta grados. Se nos presenta con una poesía de mayor riqueza en palabras, contenido y con mayor libertad de expresión, creación y comunicación. En su primer libro editado con el nombre de “LA HUELLA DEL OLVIDO”, Dedicado íntegramente a su madre y a la terrible enfermedad que padece ALZHEIMER. Aquí sus poemas son herméticos, cerrados, pero nos da la ocasión de leer sus preguntas y respuesta a emociones encontradas entre el amor de ella y el no recuerdo progresivo de su progenitora.
Seguimos sumergidos en la lectura de “PALABRA DUENDE SIN FINAL”, para poder rendirnos como lo hemos hecho anteriormente con su léxico tan propio y esencial como su fuerza.
En su poema “SENTIRME”. Encontramos a la poeta desnudando su alma en toda su sensualidad. (Éxtasis de palabras en el silencio).

“Derramar silencio. Cerrar los ojos
borrando el mandato de lo correcto.
Temblar el momento en el arrullo
de nanas sin otros. Convulsionar
sola por dentro, sentirme.”

Cuando nos habla de ese sentimiento único, mágico siempre, esperado en su todo, donde la verdad tiembla en perenne ternura. Sé nos ofrece con naturalidad y sencillez. Con esa franqueza que caracteriza toda su obra. En “MÁS QUE MÁRMOL”. Poema lirico e intimista de una inspiración exquisita y palpitante. Nos sorprende con todo su apasionamiento y sensibilidad. Hablándonos de amor.

“Tus pupilas, volcán en mis labios,
son versos sin poeta.
Escritos en el infinito de la duda,
donde la mediocridad sabe a pureza.
Nada más.”

Muchísimas gracias Consuelo Jiménez, por confiar en mí, dejando en mis manos el prólogo de tu segunda obra este poemario que vuelvo a leer y releer, pero poco a poco, como si saborease un café placentero e intenso.  Y debo confesar que cada vez que me detengo en un poema descubro la enjundia y belleza de tu creación esa que nace tan natural como un manantial de agua espontánea.
                     
                                  Ana Isabel Pérez Pizarro

domingo, 7 de agosto de 2016

Susana E Vaquero, psiquiatra y escritora argentina.

Hace unas semanas recibí dos libros de Susana Vaquero. Yo estaba con mucho material atrasado para leer y pensaba darle una ojeada rápida y dejarlo para más adelante. No pude, en cuanto empecé la lectura me atrapó y, después del primero, que era una novela, seguí leyendo el segundo: una selección notable de cuentos.

Entonces decidí hacer esta reseña de forma de dar una idea acerca de lo que se pueden encontrar si leen a la Vaquero. En principio es alguien que, yo presiento, se enreda en sus historias de forma visceral, como que hubiera vivido cada una de ellas. Eso ya promete y es aún mejor cuando despliega su dominio de la palabra en tal modo que toma por sorpresa al lector y lo involucra en las tramas más diversas.

Vamos por parte. La novela: “Aromas de manzanillas”
Quiero aclarar que los argentinos, como ciudadanos, tenemos temas pendientes con nuestra historia. Por nombrar algunos: La noche de los lápices, Las Malvinas y sus veteranos, la dictadura, la vuelta del General y la matanza de Ezeiza… entre otros.
Tapa de "Aromas de
Manzanillas"
Este último es el eje en el que giran las vidas de tres jóvenes: Julia, José y Luis, unidos por circunstancias donde juegan ingredientes como: amor, amistad, ideología, con la imperceptible mano del destino.

Quien haya estado en esa época en Buenos Aires sentirá erizarse los vellos del cuerpo, se le cerrará la garganta, mirará para otro lado, apretará los puños, meneará la cabeza, dependiendo de qué lado de la historia se ubique.

Quien no sepa de estos hechos tiene ahora la oportunidad de entenderlos desde dentro, con puntos de vista diferentes y consecuencias disímiles.

El desarrollo de la narración no tiene desperdicio y sus paisajes cambian de bucólicos a citadinos, de Sudamérica a Europa con tanta agilidad como la gata de Julia salta por los tejados. Susana Vaquero tiene una forma elegante y fluida de presentar una herida social en forma de crónicas personales.

El resto lo descubrirán leyendo “Aromas de manzanillas”

El segundo libro: “Aquello que subyace” un abanico de veinticinco relatos, con temas, escenarios, desenlaces, intenciones y personajes muy diferentes entre sí, coincidiendo en buscar algo. Otra vez la autora se mete en los zapatos de cada personaje y, desde allí, nos hace vibrar al son de sus personalidades.

Pensé ver alguna influencia de mis autores preferidos, empezando por sudamericanos: Benedetti, Cortázar, Borges, Neruda y tantos otros internacionales, creo que encontré todo eso reunido en un producto literario muy trabajado, profundizado, sufrido, refinado y único.
Les invito a conocerla y a conocer su obra.

Presentación de "Aromas de Manzanillas"
Le planteé a Susana Vaquero algunos temas y tuvo la delicadeza de contestarme de esta forma:

¿Por qué y para qué escribes? ¿Para quién?
Bueno, escribir para mí es una necesidad vital, inevitable; a tal punto que muchas veces me desvelo por una idea y me levanto a escribirla. Supongo que hay algo de la angustia del ser que se drena por allí. En primera instancia escribo para mí, eso hace que me tengo que enamorar del escrito una vez terminado y leído como si fuera ajeno, que de alguna manera al poner el punto final ya no me pertenece. Mucho después aparece la pregunta: ¿y si alguien más lo lee? Y aparece la idea del lector…

¿Con quién vives? ¿Te acepta tu familia como escritor?
Vivo con mi familia, que se acomoda más fácil a la tarea de escribir, tal vez porque no es tan ausente como la de médico. Una de mis hijas es diseñadora gráfica, autora de la tapa de “Aromas de manzanillas “y quien me ayuda con las ediciones antes que la editorial, mi otra hija es la fotógrafa y los varones acompañan en la organización de las presentaciones. Los amigos, que son la familia ampliada acompañan muchísimo y son los que llamo “lectores testeadores”. Tengo además una gata y un gato

¿Cuándo decidiste que eras realmente escritor?
Sería pedante llamarme escritor, creo que eso solamente lo puede decir el lector. En general huyo a los rótulos, me incomodan.

¿Qué fue lo primero que recuerdas haber escrito? ¿A qué edad?
Cuando tenía 9 o 10 años escribí un cuento, de una niña que tenía en la mano izquierda un sexto dedo en forma de corazón que latía cuando mentía (una nueva versión de Pinocho, digamos), se lo conté a una amiguita que muy asustada se lo dijo a mi madre. Penitencia por una semana. Allí comencé un diario con mis cuentos hasta que me fui a la universidad. Luego se perdió.

¿Quién te ha influido en tu vida literaria?
Leo desde los 4 años, algo que agradezco a mi padre que influyó en que sus 5 hijos (cuatro varones y yo leyéramos todos los días); a los 6 años me asociaron a una biblioteca pública, y lo primero que retiré fue literatura rusa. Todos los libros leídos me dejaron una huella, aunque no piense en alguno en particular … todos están en mí .El escritor Eduardo Senac, quien corrigió el libro de cuentos, al pie de cada uno, agregaba “acá hay algo… Poe, Cortázar…”

¿Qué temas son tus preferidos? Y ¿cuáles géneros has incursionado?
Prefiero delinear personajes con situaciones de vidas difíciles, dolorosas, complejas; de amores contrariados, de inocencias perdidas. Todo el abanico está en la vida real, aunque las escriba como ficción.
Escribí poemas, (no muy buenos) pero me siento más cómoda en la narrativa, ya sea como novela o cuentos.
Tapa de "Aquello
que subyace"

¿Tienes hábitos para llamar a tus musas, inspirarte, alguna rutina? Además del jazz y la noche.
Tengo ciertas “manías”, uso una bata de cama, bastante desastrosa; que la familia ya no me requiera; café bien caliente o una copa de malbec de una bodega de La Pampa y el celular en silencio.

¿Qué es lo próximo que te gustaría escribir?
Hace bastante que estoy escribiendo una novela, “Marsolo” (espero darle fin en el verano); y con ganas de un proyecto (“Mujer frente a…)  para realizar en conjunto con artistas plásticos.

¿Te sentiste diferente, bien, o cómo, después de publicar por primera vez?
Cuando publiqué la novela, pasé por cuanta emoción encontré en mi camino: miedo a la exposición, ansiedad si habría lectores y alivio, mucho alivio … escribirla me llevó varios años y guardada, sin mostrarla, otros tantos

¿Qué le dirías a alguien que quiere publicar su primer libro?
Creo que, si alguien quiere publicar debe confiar en lo que escribe, corregir y corregir mucho (o darla a corregir) y animarse. La vida es eso: Animarse.

Como cierre quisiera agradecer la oportunidad que das a los escritores independientes a mostrar sus trabajos, ayudando a la difusión que es tan difícil. Muchas gracias.
presentación de “Aquello que subyace” , en Big Sur , La Plata.

FRAGMENTOS LITERARIOS 
(elegidos por su autora):

No, no basta. El avión sigue sobrevolando: la
muchedumbre, las balas y la sangre; su sangre cubriéndola,
el dolor interminable en el muslo derecho y ese
cuerpo fragmentado como los fragmentos de banderas y
pancartas que caen a su lado, la alejan de ese otro cuerpo
fragmentado que se llama José Sambosco.
Extraído del cap. Fantasmas, carta y gata, del libro "Aromas de manzanillas")


Dolía. El pecho dolía como si hubiesen estallado los huesos y el corazón escapase al cuello dándole a la vena más fuerza para latir y asomarla entre mi piel gruesa y arrugada. Dolía la garganta seca y sin gemidos. Dolía, y eso que solamente me tocó el esternón con la punta afilada de su uña roja, del dedo índice de la mano derecha.
( Extraído del cuento Clandestino , libro Aquello que subyace)


Mujer frente a...( almuerzo  dominical)
 Los lugares establecidos en la mesa familiar aún se mantienen y con las mismas sillas de esterillas.
Aunque la mía parece más baja, desbalance del tiempo inexorable.
Las voces agudas y graves se superponen en otras historias, que no son ya las infantiles  ni yo  la única narradora.
El olor de la comida… ah… ese olor que me pertenece.
Será legado y será recuerdo.

 (Texto  del proyecto “Mujer frente a …”)


BIOGRAFÍA:
                              Susana E Vaquero (1954) nace por tradición en la cama de su abuela  en Fco. Madero (Bs As), pero se cría  en General Pico (La Pampa). Enamorada de sus atardeceres de llanura, la adopta como su patria chica. Terminado sus estudios secundarios se traslada a La Plata para estudiar medicina. Actualmente vive allí, donde ejerce como Psiquiatra (durante años fue jefa de sala y de Psiquiatría de Enlace del Hospital Neuropsiquiatrico “A Korn”; actualmente en su consultorio privado.

Escribe ficción desde muy pequeña; luego poesías en noches interminables de guardias médicas  y recién en el 2014, se decide a publicar. Ama escribir a la noche,  acompañada por jazz (Chet Baker) y corrige con la música  Manish Vyas o Piazzolla.
Ha realizado cursos de guión cinematográfico y de dramaturgia.
En el 2014 publica “Aromas de manzanillas” que se re-edita en el 2015 y en el 2016 presenta un libro de cuentos “Aquello que subyace”.

”Aromas de manzanillas”
 (Ed. Vuelta a Casa 2014 ,
re-edición 2015)
 El ámbito universitario es el lugar de encuentro de tres jóvenes (con carencias afectivas similares que han dejado marca y tienen la necesidad de suturarla de alguna manera) en un momento político que atraviesa la década del setenta. En la espera del líder que arribará al aeropuerto de Ezeiza, que a modo de padre amoroso vendrá a salvarlos, se irán jugando, entre ellos, el amor y la amistad.

COMENTARIOS:

Dice, del libro, Alicia Paroni (psicoanalista y  escritora) Borges decía: “Publico para dejar de corregir”. Pero eso mismo que trae alivio, trae incertidumbre, porque una vez que es un objeto tiene cuerpo, puede llegar y debe llegar al lector, que completará esa escritura .Por otro lado es un gran honor por la calidad de la escritura que encontré en Aromas de manzanillas, Yo quiero leerles el principio, el primer párrafo, para que compartamos la frase que nos atrae hacia adentro .La primera  oración es muchas veces lo que define que uno va a seguir leyendo ó no. La voy a leer: Habla en francés, piensa en francés, sonríe en francés como si hubiera estado en ese lugar desde el mismo  día de su nacimiento. Eso sí, cuando intentó volver a enamorarse, el mítico “dialecto argentino” se le entreveró en una caricia y no pudo. Fracasó y decidió quedarse soltera hasta el fin de sus días. Nos cuenta el final, y sin embargo nos atrapó para no poder levantarnos de la silla un largo rato. En un párrafo deja planteada la cuestión femenina; el fracaso; el lenguaje...No sé como hizo... Pero hace más de estas cosas….!
 Una que a mí me pareció muy  interesante  además de su lenguaje limpio, coloquial y una historia realmente atrapante no sólo por el hecho histórico que la contiene sino por su perspectiva desde donde se la  cuenta; decía que me pareció muy interesante el uso del paréntesis : (Téngase en consideración que ese don tendría que ser en castellano porque así estaba escrita); (por ejemplo léase: aquí médicos  abogados comerciante como sus padres)  ;( no consta que alguien hubiera viajado a Inglaterra). El paréntesis, que por lo general es una forma agresiva en la escritura, porque irrumpe, corta, acá aparece como lugares por donde el texto respira, por donde la tensión se relaja, creando una escritura paralela de modo tal que uno como lector espera el paréntesis , donde aparece la voz irónica, reflexiva , verídica . Y no sigo para no entusiasmarme y contarle el final .Gracias por estar y disfruten  Aromas de
manzanillas.

Dice Eduardo Senac (escritor y periodista, en el Lobo Estepario, diario cultural digital): La narrativa de Susana Vaquero es fluida, tiene buena respiración y combina la acción con la descripción en proporciones equilibradas, otra sorpresa teniendo en cuenta que es su ópera prima. Las líneas de tiempo están bien marcadas y no hay lugar a la confusión, toda una dificultad a sortear cuando hay anacronismos. Quizás puede marcarse como un error que los tres personajes, a su turno, nos hablan en primera persona, y el tono confesional y la sintaxis individual no varían entre relato y relato, salvo por las circunstancias sentimos que es siempre la misma voz la que nos habla, aquello que tan bien nos enseñara William Faulkner en “El ruido y la furia”, cuando varios personajes cuentan el mismo hecho con lenguajes muy distintos entre sí.
La última sorpresa que guarda este libro es que el notorio placer por narrar de Susana se transmite a sus lectores como un puente tangible, fácil de cruzar. Este tipo de cosas sólo sucede cuando un escritor sabe muy bien lo que está haciendo, y con su mano tutelar, inteligente y disimulada, nos acompaña hasta el fin.

“Aquello que subyace”, (Ed. Malisia, 2016) son veinticinco  cuentos,  escritos en distintos lugares donde la autora encontró la imagen; luego  las palabras se fueron encadenando como vagones de tren que dejan a su paso, aquello que el lector recoge para completar  a cada historia.

 Dice Estela Filippini (profesora de letras y escritora):Buscar es una línea infinita, recta, o curva, o sinuosa, o hiperbólica o de puntos suspensivos que dura toda la vida y más allá de la vida misma; encontrar es un punto final, el acabose”, dice uno de los personajes de  la escritora pampeana Susana Vaquero, y quizás en esa sentencia se condense la trama de los cuentos de esta  colección.
Los veinticinco
relatos que componen esta segunda obra de la autora, "Aquello que subyace” ,podrían ser leídos como uno solo, pues cada uno de ellos es un viaje fantasmagórico en busca de algún Santo Grial inexistente, que transcurre entre aeropuertos, ciudades, continentes dispares, aviones, barcos, trenes, cuartos de hotel.  Lo autobiográfico, las historias de los otros, los relatos inciertos del pasado y del futuro, la polifonía y el fluir de la conciencia guían el recorrido  por el territorio extraño del deseo. Y aunque no dejan de añorar el cáliz imposible, anclan en una única certeza: la perplejidad interminable que, como la vida, siempre nos depara la literatura.


Dice Soledad Castellano (escritora y periodista): Es una narrativa que los hará volar con la imaginación a distintos escenarios, lugares, situaciones donde “Aquello que subyace” será siempre una bella provocación y evocación a la sorpresa. Con una contextualización histórica, con un paseo por las subjetividades de los distintos personajes, con historias comunes que podemos hacer propias, con un relato que emplea un lenguaje cercano y empático, es un libro que conglomera las distintas miradas de los actores de sus cuentos. Y, también, la propia.