lunes, 20 de febrero de 2017

JUAN RE CRIVELO, vive en Catalunia, España. Escritor


Mi Historia

A los 8 años leí La Biblia (una espléndida colección de mi abuela de 10 tomos ilustrada) pero no me hice religioso, luego El Quijote y una biblioteca entera propiedad de mi Tía Estela que devoré en mi exilio. 

Mis padres se habían divorciado y mi alimento espiritual era la rutina del colegio (¡que horrible repetir sandeces!) y mis dos abuelas italianas que me sumergían en relatos sobre las vidas paralelas de sus familias en Los Alpes. Del colegio solo tengo un record Guinness, me enviaron a izar la bandera en un mástil de casi 100 metros y rompí el alambre que elevaba el símbolo patrio, desde aquel día... sigue sin solución el déficit de bandera.

Durante aquel exilio mi única amiga era mi prima hermana Mónica, escritora igual y soñadora. Bueno yo soñador y ella escritora.


 Siempre pensé que sería escritor, lo que ocurre es que viví extraviado hasta los 50 años. Fui ayudante de albañil, vendedor de tonterías varias, guardia urbano, agricultor de temporada, friegaplatos, modelo de desnudos para dibujantes, traficante en pequeña escala de la Mafia griega, profesor de El Capital de Carlos Marx muy joven en la Universidad, empresario y profesor de niños y jóvenes en mi trabajo actual.

Y el extravío durante aquellos años me llevo de regreso a mi cualidad intima, contar y escribir historias como lo hacían mis abuelas y pensar sobre la sociedad y desvelar sus artificios ideológicos. Con lo cual… he regresado a la pasión que nunca abandone.

 Y les invito a juzgarme por esa esencia, personal, efímera, sutil,
ambivalente y compartir mi oficio de cultivo de la inteligencia y la memoria.

Si alguien es responsable de este avatar, diríjanse a mis dos abuelas: Francesca & Doménica

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Ésto es lo enviado por Juan Re Crivello, fui a investigar a la red social donde lo conocí y dice que estudió Historia en Barcelona, que vivió en México y Atenas, ahora vive en Villanueva y Geltrú, Catalunia, España.
Tiene un blog y varios libros: http://juuanre.wixsite.com/re-crivello-escritor. 
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Aquí su relato:

Carretera de Centralia (Pensylvania) antes de desaparecer

“Los viajeros sin rumbo están abiertos a reducir la miga de pan o aumentarla, con solo un instante que perciban del otro lado un corazón abierto, y cada propuesta –en su viaje- cambia su ligera previsión de llegada por un circulo interior que le domina unos días hasta que restablece su afán” Viajeros y autostop -j re

A menudo las frías carreteras son aburridas y lentas. Uno es joven y hace autostop para subirse a un director de escena que ansía conversar. Los largos viajes de un joven como yo que atravesó toda Sudamérica y Europa con tan solo un dedo y un cartel sin plan y guía entre los 17 y 21 años dan para muchas apuestas (1). El paso del tiempo atrae esos recuerdos, pero me he propuesto no hablar. Lagos, estanques, montañas, traviesas de ferrocarril y kilómetros desolados no agregan más que enseñanzas o maneras de ver los designios humanos.

A menudo esos espíritus hablan, en otras son rubias apretadas de soledad que se unen a tu alma. Los viajes te cambian y te meten una caja de ruidos, de voces que cuentan historias y medias verdades —digo, si Ud. me deja Estimado lector—, que escuché muchas; y sonaban como si fueran a meternos en su salsa, pero el largo viaje nos cansa y nos atrapa, pero nos hace tomar distancia. Una segunda vida para mi nació en esos caminos, con ello, si recito o cuento historias, considerad que es el favor que cumplo para aquellos que me explicaron su magia pensando que tal vez la atraparía.
Y… ¡Así fue! La magia del escritor. La magia de la memoria
¡Cúmplase aquella orden… pues!

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Otro relato

Voy a hablar de un señor que cumplirá 82 dentro de unos días. Es de estatura mediana, gran conversador, humor irónico y tan creativo que a su madre le diseño una casa con techos en u. y el pueblo agoto las aspirinas ante la inquietud que les transmitía. Cuando se acerca su cumpleaños uno se siente intrigado en cómo explicar tan sugerente personalidad si uno tiene el placer de estar a su lado. No todos los días, pues él está a 12.000 Km de distancia; pero razona, recita, especula en mi cerebro casi como si estuviera en cuerpo y alma.


Es mi tío Armando (los dos pertenecemos a la constelación Crivello) y compartimos un ancestro común: su padre, mi abuelo, que hizo fortuna en 20 años y falleció tan rápido que su vacío llena nuestras tradiciones. Pero hoy hablaremos de una obra de mi Tío.

Hace años cuando era un joven arquitecto le visitó en su casa, en una ciudad que ha crecido entre la frontera de Argentina, Brasil, y Paraguay un alemán del cual su mayor deseo antes de regresar a su país y fallecer, era donar dinero para construir una escuela. Mi tío le escucho, nadie le había tomado en serio. Aún recuerdo esa manera reposada de los dos sentados en un comedor con una mesa grande y sillones y una escalera abierta que lleva a las habitaciones superiores. En el centro de aquel comedor una abertura al estilo de un cráter permite ver el techo de toda la casa del cual una parte es de cristal. Si a su madre le hizo el techo en u, para sí y mi Tía Gladis diseño una obra de arte. La conversación se alargó, con lo cual decidió invitarle a su especialidad dos entrecots en su asador particular. 

Él vive en una casa en una esquina que tiene una terraza llena de plantas tropicales y un pequeño asador. La comida trajo el acuerdo, harían esa escuela muy cerca de otra antigua en un pueblo del interior donde la pobreza atrapa a las víboras y remata de risa a los pájaros que van de paso para Brasil. Los lugareños afirman que esquivan ese sitio por su angustia a caer en círculos. Luego una vez lista la obra, le dejarían una carta al Director de la otra escuela y esperarían a ver cómo según sus cálculos todos se trasladarían a la nueva como si nada hubiera cambiado. Los dos coincidían en que esto sería así, pues compartían en sus lecturas el realismo mágico de Gabriel García Márquez.

Mi tío Armando se aplicó y visito la obra y al alemán a la vez, a quien le llamaremos Hans. Cada semana. Siempre lo cuenta tan gracioso: “golpeaba en la puerta, me abría una señora y hablábamos en un comedor de dos sillones y una mesa. Al final un cuadro de flores rojas era el único adorno. Yo le comentaba los trabajos, el firmaba los cheques para pagar a los trabajadores y materiales. Y traían un café. Luego un silencio se esparcía entre nosotros. A lo sumo el preguntaba siempre lo mismo”.


— ¿Los ladrillos los harán en un horno de esos de antes? Con barro y paja de campo                 —preguntaba Hans.

—Sí. Respondía y luego detallaba que todo era de madera, con ventanas tan grandes que el sol pudiera entrar y salir continuamente sin pedir permiso. Él sonreía ante mi observación. Cada semana variaba la pregunta, que si los patios serian de tierra con dos campos de futbol como los del Boca Juniors, y con parsimonia contestaba: “serán tan grandes que el balón rodara tan enloquecido que los partidos acabaran con más de 20 goles” —y él sonreía.

O aquella pregunta que me tomo de sorpresa:

— ¿Ha previsto un lugar para que ellos canten y hagan música? “Hay una sala donde el piano se asoma, los violines se rodean de manos brillantes, y las partituras se abren como los juegos de naipes y todo el suelo y el techo es de madera de pino de Brasil para que al hablar o cantar las voces se decidan a ir en todas las direcciones y si Ud. fuera tal vez quedaría envuelto en una nube de melodías”. Hans me miró, sus ojos dejaron paso al asombro, luego unas palabras: ¡eso sí que es realismo mágico Armando! (1).

La última semana, nos despedimos y le conté que ya todos habían ocupado la escuela y el gobierno provincial hacia la vista gorda ante el uso de una propiedad que no conocía nadie y preguntó:

— ¿Y las pizarras son grandes como planeamos? Ante lo cual contesté por última vez: “tan grandes que las letras caen en cascada sin fin como nuestras cataratas”. Y esta vez rio a carcajada limpia.

Dos años después me llego un sobre a través de una persona. Hans había fallecido y pagaba mis servicios.

Nota:

La escuela sigue allí después de 50 años y aún no saben quién es su dueño.

Nota 2:

Doy fé de lo contado y que todo es real.

Doy fé que esto no es realismo mágico. J re crivello 


lunes, 30 de enero de 2017

David Fernández Rivera, español. Polifacético es poco decir

David Fernández Rivera 

Fotografía por Syncro Estudio 8
De Vigo, España- poeta, dramaturgo, director, artista sonoro y visual. 

   Polifacético es poco decir.

   ¡Abre tu mente, lector! No pienses con paradigmas ni convencionalismos. He aquí una voz nueva que aún experimentará con el lenguaje mucho más de lo que se verá en esta muestra.
   Dejaré que ustedes juzguen, yo estoy tratando de asimilar y, por encima de todo, estoy disfrutando la experiencia.

   En el prólogo de su reciente publicación FRACTAL, podemos leer: “Los versos de David Fernández Rivera y su modo de afrontar la realidad sugiere la literatura de, por ejemplo, Samuel Becket o de algunos novelistas como Gombrowicz, y recuerda aquellas obras del siglo pasado que valientemente exploraron los laberintos del lenguaje. Esa osadía es lo que, según Josep Lluís Sirera, hace comparable a David Fernández Rivera con algunos artistas como Joan Brossa, que indagaron en los límites del lenguaje convencional.
David Fernánedz Rivera […] habla para todos, no sólo por su ardiente defensa de lo genuino y la estética en un sentido profundo, sino por su mismo lenguaje que abandona la retórica vacua para presentar un modo de experiencia vital y artística que la convierten en un referente de la más auténtica poesía actual.”
Juan Luis Bedins, presidente de la Asociación de Escritores y Críticos Literarios de Valencia.
Prólogo Fractal (fragmento)
 
CEIP Atios_sexto curso
   
  Dice David: incorporaré reseñas de diferentes críticos para que tengan opiniones enriquecedoras, el conjunto es algo diferente a lo que siempre presento, no sólo por lo innovador de esta poesía sino por lo provocador:

La rosa

Creí regresar sobre la armadura
de un tallo
que ahora alza la cabeza
sobre las rodillas del silencio,
para contemplar que tras las viejas avenidas del cielo
el sol
ya es una lágrima.

“La poesía de Fernández Rivera es el resultado de una experimentación constante y radical en los límites del significado y de lo racional. El sonido y el sentido, lo sonoro, lo visual y lo conceptual, la imagen y la palabra, la naturaleza y la civilización, el individuo y la sociedad, la norma y la libertad creadora están sometidas en el lugar del poema a una tensión de la que surge una propuesta artística global que encuentran su espacio de representación en las páginas de este libro y en las pistas del disco con el que se completa.”
Santos Domínguez, crítico.
Coreografía Luces_Alambradas V.L
Encuentros con las letras, 2016.

¿Es el duende?

Sobre las rodillas lluviosas de la tristeza, cabalgan dos bocanadas en los escuálidos jinetes, donde se manejan los epitafios de las armaduras forjadas sobre la sangre de los esqueletos. La plegaria me devuelve a las almenas de la tierra. Al otro lado del glaciar menor, se divisa la frontera con la muerte. Desconfía de los prófugos. En el opaco del gris, se cruzan las sirenas de mi propia sepultura; buen viaje, a mi lado seguiré escarbando sobre las espadas de los olvidados. ¿Es el duende? Silencio...

“Lo de David es una constante vocación de cambio pero también de totalidad lírica, de necesidad de romper con el formato libro para servirle al lector u oyente otros instrumentos, sea la música, la escenografía...Eso sí, juraría que algo no ha cambiado: seguirá en crisis. Afirmo que es una rara avis: un poeta, un resistente, un guerrillero de la lírica.”
Fernando Franco. Faro de Vigo, 2016
 
Cita de David Fernández Rivera pintada por Acción Poética
y la Casa de la Juventud de Santa Rosa de Osos

 Algo real

Los martillos
despedazan las botellas vacías
sobre las relaciones
que deslizan su peana abierta
en los abrazos
que destapan los corchetes
a través de la combustión
que distorsiona
el techo ahumado
en una maleza de mandíbulas.

Allí,
los amantes seguirían succionando
las arterias
de una paloma malherida
contra la moneda que refugia
la concepción urbanística
sobre los rincones asfixiados
bajo la fugacidad abierta
de una membrana.

En ella,
alguien desnuca
las ingles
por denunciar
la incrustación de la savia
en los telares
obsoletos
del alfiler.

***
Entrega de la Huella Débora Arango por la
 Vicerrectora de la Escuela Tecnológica Superior de Artes

Ella prefirió acostarse
cuando la almohada
decide adentrarme
en el aparcamiento
que ahora sostiene la resonancia
en hormigón
la camisa punzante
de un velatorio.

Entre los cuerpos alineados,
un hombre moreno de barba oscura,
sigue estrellando su automóvil
frente a la humedad de un redoble
cortado en un drenaje de musgo.

Nunca lo sabré,
pero pocas veces puedes verte en el pellizco de una partida,

aunque ha dejado de importarme.

Ya ni la propia muerte
me ofrece la ansiedad de lo que busco:

algo real…


“Acercarme como lector a esta obra tan singular, ha significado romper esquemas […] Sobre todo, ha significado aprender a experimentar de primera mano los cánones estéticos de la contemporaneidad […] La indeterminación es una base para entender la obra de David Fernández. No hay forma de abarcarla sistemáticamente. De hecho, si somos estrictos, el resultado de todo proceso artístico es indeterminado y, por extensión, inconcluso. La obra no culmina en ella misma, sino que vive en las transformaciones e interpretaciones a que el contemplador (el lector en este caso) la somete. Ágata no es reductible a un libro, es el portador de un espíritu de cambio.”
Juan Andrés Alzate Peláez
Revista Cronopio
Febrero, 2016
Discurso Huésped de
Honor en Santa Rosa de Osos_




Bajo las horquillas del fénix

El sueño
dispuso mis mandíbulas
a horcajadas
de un caballo
metálico,
mientras el costado
reposaba la estrechez
a través de las virutas
de un capó
que todavía sostiene
la lanza
atravesada sobre la placa
de cemento
en la viga maestra.

Sesgando
el envoltorio
del polvo,
la almohada
simula esposarme
a las tuberías interiores
de la resistencia.

Y comienza a llover...

El jergón del habitáculo
David Fernández Rivera
 busto Miguel Hernández
se desliza
por los peldaños
de mi garganta,
cuando los nervios
incrustados
en el anzuelo interior
del vendaval,
me llevan
bajo la lámpara
de la plaza
decimonónica.
En ella,
se disuelven
las proyecciones sepia
de la infancia,
y una mujer
me invita a visitar
los raíles
que amortiguan
la encomienda de su fachada
mientras sostiene
una madeja de helio
en sus guantes
de goma blanca.

No puedo responder,
la trampilla
se descuelga
en la profundidad acuosa
de un diferencial,
donde dos antorchas
fecundan la esperanza
de poder entregarme
a los cimientos oceánicos
de la fortaleza.

En el zahir de la misma,
una de las dos llamas
se consume
en el deseo de resurgir
sobre la arena
de la playa;
allí,
todavía se promulga
la plegaria
de poder aguardar
el corte celeste,
ahora desplegado
bajo la nocturnidad
agitada
en el escalofrío
Alambradas V.L.1
impreso
bajo el mural
inyectado
a los colmillos
de las gigantescas
avenidas
del fénix.


“[...]En efecto, esta oscilación entre lo puramente dramático y la fuerza de la poesía nos parece uno de los rasgos más característicos de la escritura de este autor gallego. Rasgo que traspasa los límites de la escritura puramente dramática (o posdramática si se prefiere) e impregna todo el conjunto de su producción, [...] que no solo nos sorprende por la fuerza de sus imágenes poéticas sino por la urdimbre indiscutiblemente teatral de toda la obra.”
 Josep Lluís Sirera
Universitat de València
 Episkenion 4 (junio 2015)


La niña muerta

Quizás se apague la raíz del candelabro, ahora que los púlpitos se embriagan bajo las cúpulas empedradas de las ventas. Allí, cerca de la plataforma del puerto, los raíles nos llevarán al extremo opuesto de una ciudad decimonónica, donde todavía se reproducen los desérticos boscajes de la niña muerta.


“El esfuerzo del autor por lograr un mensaje poético válido en nuestros días ha logrado un éxito notable y, sin duda, su ambición le llevará a desarrollar aún más esta poética en sucesivas obras. Estaremos atentos.”
Confieso que he leído. Blog literario. 2014

“Nos encontramos ante una escritura, la del joven dramarturgo y poeta, dotada de una fuerte personalidad y que ha sabido encontrar en la obra unos procedimientos expresivos de gran eficacia.”
 Josep Lluís Sirera
Universitat de València
 Episkenion 1 (junio 2013)

 
David Fernandez Rivera
foto por Juan Cella

La cordura del suicida

Las ballestas de los camiones
deslizaban en el pasador
de sus entrañas
la bombona rojiza
de una niña vestida de comunión.

En ella pude adivinar
la rejilla neumática
sobre el gancho que sostiene la vitrina quemada
en su tabique nasal.

Allí puedo verme cuando era niño,
y dibujaba en los folios en blanco de la escuela,
una estantería con las mismas hélices de juguete
que ahora pisotea la plomada del auxilio
bajo los pistones
ensangrentados del autobús.

Esta visión,
quiso alejarme de la persiana
para incrustar en cada paso
una granada de azufre
en el continente que seguía perforando
la tristeza
con la colmena
que enmascara mi lecho
en los vendajes
que cubren la grava del revólver
sobre la herida abierta
en el silencio del micrófono.
           
Mientras tanto,
la astenia colectiva
desplegaba una ovación
en los tacones
que esconden los pliegues de la savia,
a través de un zumbido que sumerge
bajo los calambres del metro,
la ilusión que ahora anestesia
el útero perdido
en el sudario blanquecino
de un caballito infantil…

Se detuvo el pulsómetro
y quise volver a verla,
sin embargo,
ya solo quedaba un encaje blanco
en la misma niebla que atraganté
por entregarle mi mano
lejos del neón que discutía
más allá de la ventana.

 
Medalla entregada por el Co-director del
7º Festival de Poesía Poetas Sin Voz, Lenadro Múnera

BIOGRAFÍA

David Fernández Rivera (Vigo, España. 1986), poeta, dramaturgo, director, artista sonoro y visual. Publicó los poemarios Caminando entre brumas (2004), Sentimiento y luz (2005), Corceles (antología, 2006), Calipso (incluye los títulos Canciones de mi ausencia y Entre la sombra y el grito, 2009), la trilogía Alambradas (2010), Sahara (2011) y Ágata (2014), así como el libro-disco Fractal (2016). Destaca también su colaboración en diversas ediciones antológicas.

En relación a su faceta teatral, publicó el texto Hipnosis/La Colonia (2012) y una selección de obras del compilatorio Esferas (2015), con prólogo de Josep Lluis Sirera, en la revista de teatro contemporáneo Episkenion, una ruptura con su anterior concepción poética y teatral.

Artista y divulgador precoz, comenzó a los dieciocho años como locutor, dirigiendo y colaborando en diversos programas de radio para emisoras tanto locales (Radio Ecca y su posterior emisión desde Cadena 100), como autonómicas (Radio Voz).

Desde sus comienzos, siempre tuvo una clara vocación por los escenarios, esto no solo le llevaría a trabajar en profundidad los diferentes aspectos del teatro, sino también a iniciarse en la música, elementos que luego fusionaría con la poesía; de ahí nacerían sus primeros espectáculos poéticos, así como los discos  Canciones de mi ausencia (2007), Ecos de la noche (2011), Romancero Gitano. Poemas selectos (2010) o Miguel Hernández. Poemas selectos (2012), un homenaje elaborado en colaboración con el músico sevillano Carlos Liger. Asimismo, cuenta con el álbum Ecos de la Noche/Night Echoes, con traducción al inglés de Luis Ingelmo y Michael Smith (2013).

En el 2009 fundó la Compañía de David Fernández Rivera, agrupación con la que trata de llevar poesía, música y teatro, no solo a las ciudades, sino también al entorno rural. Para ella preparó la puesta en escena de La Guadaña entre las flores de Ángel Padilla (2008), para escribir y dirigir posteriormente Alambradas V. L., con la que participó en el 2010 en el festival La Alternativa de Madrid. Entre los espectáculos poéticos de la compañía, destacan Ecos de la Noche (2011) y Fractal (2015).

Como artista visual expuso por primera vez en 2011 su obra Lanza, un poema visual dual e interactivo. Asimismo, incorporó poesía visual en sus poemarios Sahara y Ágata, así como en su compilación dramática Esferas. Del mismo modo, las portadas de Calipso, Alambradas, Sahara y Fractal, fueron creadas por el autor.

Es muy reseñable su trayectoria en la investigación pedagógica. Ésta comenzó en la Facultad de Ciencias de la Educación de Pontevedra en 2004. Sus primeros talleres enfocados a la infancia comenzaron en septiembre del 2008. Su primera dinámica ha sido el Proyecto Caligrama 2000, a través de la cual ha llevado la poesía visual a las aulas, tanto en España como en el extranjero. Por vez primera, David uniría sus dos grandes pasiones (pedagogia y creación) en una única entidad. Este taller ha ido creciendo hasta convertirse, entre otras cosas, en un banco de observación e investigación de su concepción pedagógica.
 
Grabacion Fractal-2bn_David Fernández Rivera
Su trabajo y trayectoria han sido galardonados en diversas ocasiones. Destaca el reconocimiento de la Fundación Cultural Miguel Hernández a través de la entrega del busto del poeta en 2012, el Disco de Oro entregado por la discográfica GadGad Music por su disco Ecos de la noche (2014), el recibimiento como Huésped de Honor (2015) por el municipio colombiano de Santa Rosa de Osos (Antioquia, Colombia) y la Huella Débora Arango (2015), otorgada por la Escuela Técnica Superior de Artes Débora Arango, en reconocimiento a su innovación en las artes escénicas. Asimismo, recibió el I Premio del Certamen Poegia (Gijón, España), así como el premio TH al mejor poemario del año 2004, entre otros.

Además de dar a conocer su poesía y teatro a través de actuaciones de diversa índole, ha participado y presentado su obra en marcos como festividades literarias, ferias, congresos, etc..., destacando también su colaboración desde siempre en revistas de literatura nacionales e internacionales.

Actualmente, y después de la experiencia que recoge Fractal, se ha desligado profundamente de sus primeras raíces dramáticas, poéticas y musicales, para centrar su interés en el arte entendido como una continuidad libre y unitaria; una entidad que no entiende de disciplinas, corrientes o convenciones. Algo que pondrá de manifiesto en próximos trabajos.



OTROS COMENTARIOS:

“La obra de David Fernández entronca claramente con la de Huxley, e incluso con la fábula zoológica de George Orwell, dos visiones de un futuro totalitario y excluyente, quien no está junto a mí, está contra mí.”
Confieso que he leído. Blog literario.2012


“David Fernández Rivera no forma parte de la estirpe despreciable de poetas imitativos que Platón desterró de su República, sino de aquella otra de poetas inspirados y visionarios que están cercanos a los filósofos en la jerarquía del conocimiento. Poetas que escriben en el rapto de la lucidez irracional o del irracionalismo lúcido y construyen no una simulación de la realidad, sino una propuesta alternativa que cuestiona los cimientos de la sociedad, la cultura y la historia.”
Santos Domínguez. Crítico. Encuentros de lecturas


"Hoy suma 13 años más, es decir, 26, y ocho poemarios publicados. Ha evolucionado personal y artísticamente a partir de una única raíz integradora de elementos diversos: la palabra, la música, la escenas, las artes plásticas, el audiovisual...Todo cuanto es susceptible de formar parte del entramado poético, convirtiéndose en un artista multidisciplinar."
Carmen Alonso, El ideal gallego, 2012.


"A pesar de su juventud, ya tiene una estrella en el paseo de los famosos que caminan a inmortalizar su nombre con tan solo veinticinco años. En sus inicios se define como neorromanticista pero su verso ha sido y es un claro medio para reivindicar lo social, para filosofar sobre aquello que lacera al hombre, tanto a nivel individual como colectivamente. Es un arma divulgativa para hacer tomar conciencia y reflexionar, haciéndose más solida cuando ello es puesto en escena, bien a través del teatro o del cine."
Graciliano Martín Fumero. "El día de Tenerife", La Ventana Literaria, 2011


“Personalmente, considero Sahara como uno de los poemarios más bello y auténtico que he leído nunca. Y a David Fernández Rivera como uno de los poetas más dotados de la actualidad. Desde Dylan Thomas, el mejor Joyce, Blake, el mismo Rimbaud por ejemplo en El barco Ebrio, hasta el más alado Rilke, parecía imposible encontrar a un nuevo poeta que viniese con tanta emoción en el pecho y tanta originalidad en su caudal poético; que llegase –como se presumía Thomas a sí mismo-amparado por la Gracia. Sahara señala las espigadas llamas de nuestra muerte en las ciudades. Pero lo hace para que podamos levantar la cabeza de nuevo al cielo.  Y a lo lejos resuena una voz: “Ven”. ¿Quién nos llama? La voz suena a viento meciendo las ramas, a aire levantando las olas del mar. “
 Ángel Padilla. “Radiografía al infierno”. Prólogo Sahara, 2011

“Sus poemas se vertebran con un electrizante mecanismo. El poeta yuxtapone poderosas imágenes que atacan nuestra percepción lineal de la realidad, reinterpretándola críticamente para desenmascarar el sentido (más vien el sinsentido) que dirige.”

[…] “David Fernández Rivera sabe que para revitalizar la existencia es necesario primero activar la mente y la conciencia, y en ello pone gran parte de sus esfuerzos, a nivel estético y a nivel filosófico”.

[…] “Con estos versos palpitantes en las manos, sólo nos queda palparnos con intensidad y beber de ellos para nutrir nuestras pupilas.”
Alberto García Teresa. Prólogo Calipso, 2010


“En los fragmentos de su diario de improvisaciones, escritos con una prosa preciosista y subjetiva, David Fernández Rivera evoca los detalles sublimes del ser amado que son enunciados como reflejos en un cristal o como si fueran espejismos. Cabe destacar que estas improvisaciones textuales están escritas con un estilo alambicado que denota su filiación con los clásicos de la literatura hispánica. Usa de estos pretextos para elucidar sobre el paso del tiempo inexorable: “una mirada en la noche, una mirada en la luna…””
Resonancias literarias, febrero 2010


“David Fernández Rivera nos presenta una panorámica poética sin dilaciones entre la ausencia, la muerte y la realidad desde un punto de vista crítico que tienen su máximo exponente en “El hombre de vitruvio” y “El engaño del hombre”: “Entretanto, el verdugo acomoda los gritos de la rosa bajo la conjura de las hordas del asfalto”. Claro y contundente en esa lucha entre la infancia ya pasada y sus recuerdos y los zapatos en el caminar y la muerte hay lugar para el amor: “Creí poder quererla cada vez que sembraba el desamparo de una rosa sobre la piel de un relámpago…”
Mónica López Bordón. Resonancias literarias. Sombra y grito (poemas). Julio 2009.

Voz de poeta
“Avalado por numerosos libros de poesía y narrativa, David Fernández Rivera interpreta la poesía. Sus recitales son experiencias musico-poéticas de indudable interés, de altas cotas líricas y musicales que ya se revelaban en su primer espectáculo “Caminando entre brumas”. Con fuerza y calidad el joven David está demostrando que la poesía está muy viva.”
Tere Gradín (Visado, diciembre 2006)

La piel por un sueño
“Enseguida se le advierte un inquietante ardor creativo, una erudición fuera de lo común para su edad, y algo así como una madurez anticipada, todo ello dentro de una cabeza que parece antena parabólica orientada al firmamento de las musas.”
Fernando Franco (Faro de Vigo, septiembre 2006)

El vigués David Fernández Rivera publica una antología con 20 años
“Por su boca fluye una manada desbocada de palabras que se enroscan creando figuras evocadoras.”
B.R.S (La Voz de Galicia, agosto 2006)

Desde la Trinchera poética
“No sé de dónde saca fuerzas para enfrentarse a esta sociedad adherida a la trivialidad cuantitativa y seguir creyendo en la altitud del verso.”
Fernando Franco (Faro de Vigo. Julio 2006)

El prodigio entrega sus lágrimas en vivo
“Mueren los poetas, no la poesía; así, esta sigue encarnándose en nuevos visionarios para la causa de la Belleza. Por eso me complazco en decir que, aunque lo anterior es cosa imposible, sí es posible ver y oír a un verdadero genio de la poesía actual, que vive ahora, hoy, en nuestro presente. Él es David Fernández Rivera, un poeta gallego que con sólo 19 años ya está revolucionando la poesía gallega y castellana. Sus recitales poéticos son experiencias no sólo inolvidables, sino trascendentales; en ellas, el bardo hace un despliegue de sus visiones, interpretándolas como si se las creyese; es decir: se las cree. Porque con Fernández Rivera estamos ante un auténtico profeta de la gran poesía, un místico, un utilísimo vidente para la tan desorientada humanidad de este siglo. En sus recitales escucharemos cosas tan escalofriantes como que todos estamos muertos, que el mundo en que vivimos es un ciclópeo cementerio; pero oiremos a la vez que queda esperanza, que si el hombre se pone en marcha de verdad, cambiará el mundo, con trabajo, amor, pasión… y arte. Su poesía es tan elevada que ante él ya se han quitado el sombrero gran parte de las instituciones culturales y cada vez más poetas consagrados.
Pasión, eso es lo que no le falta a este poeta. Y tanto la derrocha que cualquiera que lo vea recitando luego se siente vivificado, libre, apasionado, distinto.
No ver ni tocar a cualquiera de los clásicos muertos es una desgracia, pero es que tal cosa no está al alcance de nuestra mano; pero no acercarse, hoy, a David Fernández Rivera, cosa posible y cierta, sería como echarnos a dormir si un hada diminuta se posase en nuestras manos y moviese las alitas azules con sonido de campanillas.”
Ángel Padilla “La sombra del membrillo”, 2005.

A la calle que ya es hora
“A mí David se me antoja un poeta guerrero, presto al combate lírico al grito escrito por Celaya “A la calle que ya es hora”.”
Fernando Franco (Faro de Vigo. Octubre 2005)


“Corceles” al lírico trote
“Y esa noche tuve ocasión de admirar en limpia ejecutoria, al vuelo de sus improvisaciones flamencas. Poesía y música aliadas.”
Fernando Franco (Faro de Vigo. Septiembre 2005)


Defendiendo a los animales desde el escenario
“Este joven artista de 19 años, nacido en Vigo, es ya algo más que una promesa, y con una madurez que nada tiene que ver con su edad, sabe alternar su vocación literaria y musical con un compromiso ante sí mismo que le lleva a manifestarse como un acendrado paladín de los derechos de sus semejantes, de los animales, y en definitiva, de la vida misma.”
Nicolás Sosa Pérez (Diario de Avisos. Octubre, 2005)

David Fernández Rivera. No olviden este nombre, reténganlo como un poderoso eco del futuro en nuestro presente abismal y triste como un elefante muerto que se pudre en la plaza central de una ciudad y los habitantes de esta caminan a su alrededor e incluso por encima de él sin reparar en su trágica presencia. Las obras de este joven autor serán, dentro de unas décadas, clásicos de la literatura. El beso de su obra resucitará al elefante.¿Apuestan?
Ángel Padilla. Prólogo Caminando entre brumas.

“En esta época en que se tiene por el sabio al hombre que más periódicos lee, encontrar un joven de dieciocho años que lea obras literarias, y que además escriba, es encontrar una aguja en un pajar. Pero lo que escapa a toda previsión, es que además escriba muy bien, que a esa edad nos dé una obra poética que bien querrían para sí muchos celebrados poetas. Este joven y maduro poeta gallego del que hablo, David Fernández Rivera, que se codea con el soneto y la lira con la soltura de un clásico, es un poeta al cual no está permitido dejar de leer.”
Arturo Seeber, director de Idos y Venidos, 2004.


“En Caminando entre brumas la belleza no sólo se crea; se cree. Viajando en el metro clásico, David Fernández Rivera recurre a su paleta de palabras-crecida de colores-para confeccionar un fresco sobre el amor, la fe, la naturaleza; el objetivo es, en resumen, reordenar el mundo. Una mirada nueva, una temática de siempre: un primer poemario que enlaza felizmente con la tradición, sin perder de vista el futuro.”
Elena Medel, 2004.


“Caminando entre brumas, como dice uno de sus versos, es una “búsqueda desde el dolor”. Este poemario del joven David Fernández Rivera destapa una nueva voz poética decididamente entregada a una sabia contundencia de la rima y al anhelo de una naturaleza libre de maltrato y la torpeza humana.”
Juan Antonio Cardete, director de “La Sombra del Membrillo”, 2004.


Enlaces:

Página web: www.davidfernandezrivera.com

Entrevista en Biblioteca Pública de RNE: https://www.ivoox.com/biblioteca-publica-david-fernandez-rivera-situa-al-audios-mp3_rf_3763874_1.html

Nuevo libro-disco Fractal:http://www.actualidadliteratura.com/fractal-nuevo-libro-disco-poesia-del-dramaturgo-poeta-david-fernandez-rivera/

Entrevista en Me lo dijo el apuntador: http://melodijoelapuntador.blogspot.com.es/2012/10/david-fernandez-rivera.html